LUNES, 1° DE MAYO
LOS 2,300 DÍAS Y EL TIEMPO DEL FIN[S]in embargo Dios había mandado a su mensajero: “Haz que este entienda la visión”. Esa orden debía ser ejecutada. En obedecimiento a ella, el ángel, poco tiempo después, volvió hacia Daniel, diciendo: “Ahora he salido para hacerte sabio de entendimiento”; “entiende pues la palabra, y alcanza inteligencia de la visión”. Daniel 8:27, 16; 9:22, 23 (VM). Había un punto importante en la visión del capítulo octavo, que no había sido explicado, a saber, el que se refería al tiempo: el período de los 2,300 días; por consiguiente, el ángel, reanudando su explicación, se espacia en la cuestión del tiempo…

El ángel había sido enviado a Daniel con el objeto expreso de que le explicara el punto que no había logrado comprender en la visión del capítulo octavo, el dato relativo al tiempo: “Hasta dos mil y trescientas tardes y mañanas; entonces será purificado el santuario” (El conflicto de los siglos, p. 325).

Así como los pecados del pueblo eran transferidos antiguamente, en forma figurada, al Santuario terrenal, por medio de la sangre de la ofrenda por el pecado, así nuestros pecados son, de hecho, transferidos al Santuario celestial por medio de la sangre de Cristo. Y así como la purificación típica del Santuario terrenal se llevaba a cabo mediante la remoción de los pecados que lo habían contaminado, así la limpieza real del Santuario celestial se cumplirá mediante la remoción de los pecados que están registrados allí. Esto requiere un examen de los libros de registro para determinar quiénes, por medio del arrepentimiento del pecado y la fe en Cristo, están en condiciones de recibir los beneficios de su expiación. La purificación del Santuario por lo tanto implica un juicio investigador. Esa obra debe realizarse antes de la venida de Cristo para redimir a su pueblo, porque cuando él venga traerá su galardón con él “para recompensar a cada uno según sea su obra”. Apocalipsis 22:12.

Así los que siguieron la luz de la palabra profética vieron que en vez de venir a la tierra al término de los 2,300 días en 1844, Cristo había entrado en el Lugar Santísimo del Santuario celestial, a la presencia de Dios, para realizar la obra final de expiación, preparatoria para su venida (La historia de la redención, pp. 396, 397).

Debernos trabajar mientras dure el día, porque cuando llegue la tenebrosa noche de tribulaciones y angustias, será demasiado tarde para trabajar por Dios. Jesús está en su santo templo y ahora aceptará nuestros sacrificios, nuestras oraciones y la confesión de nuestras faltas y pecados, y perdonará todas las transgresiones de Israel, a fin de que queden borradas antes de salir él del Santuario. Entonces los santos y justos seguirán siendo santos y justos, porque todos sus pecados habrán quedado borrados, y ellos recibirán el sello del Dios vivo; pero quienes sean injustos e impuros, seguirán siendo también injustos e impuros, porque ya no habrá en el Santuario sacerdote que ofrezca ante el trono del Padre las oraciones, sacrificios y confesiones de ellos (Primeros escritos, p. 48).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
II TRIMESTRE DEL 2023
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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