DOMINGO, 02 DE ABRIL
DECISIONES ETERNAS
Ante vosotros hay dos caminos —el camino ancho de la complacencia propia y la senda estrecha del sacrificio. Yendo por el camino ancho, podéis elegir el egoísmo, el orgullo, el amor al mundo; pero aquellos que recorren la senda estrecha, deben abandonar todo peso, y el pecado que tan fácilmente nos acosa. ¿Cuál camino habéis escogido, el camino que lleva a la muerte eterna, o el camino que conduce a la gloria y a la inmortalidad?

Nunca hubo otro tiempo más solemne en la historia del mundo que este en el cual vivimos. Nuestros intereses eternos están en juego, y debemos despertar a la importancia de asegurar nuestro llamamiento y elección. No nos atrevamos a arriesgar nuestros intereses eternos en base a meras probabilidades. Debemos estar resueltos a perseverar. Lo que nosotros somos, lo que estamos haciendo, la conducta que adoptaremos en el futuro, son todos asuntos de gran importancia, y no podemos permitirnos ser descuidados, indiferentes y despreocupados (Nuestra elevada vocación, p. 10).

A medida que Satanás trata de romper las barreras del alma, tentándonos a transigir en el pecado, debemos procurar mantener nuestra relación con Dios mediante una fe viva, y tener confianza en su fortaleza para capacitamos para vencer toda barrera. Debemos huir del mal y buscar la justicia, la humildad, y la santidad…

Es tiempo de que cada uno de nosotros decida de qué lado estamos. Los instrumentos satánicos trabajarán con toda mente que se preste a ello. Pero también hay instrumentos celestiales, que esperan comunicar los brillantes rayos de la gloria de Dios a todos los que están ansiosos de recibirlos.
A nosotros nos toca decidir si seremos contados entre los seguidores de Cristo, o los siervos de Satanás. Cada día demostramos, mediante nuestra conducta, al servicio de quién hemos elegido estar (Nuestra elevada vocación, p. 17).

Semejante transformación de carácter como la observada en la vida de Juan, es siempre resultado de la comunión con Cristo. Pueden existir defectos notables en el carácter de una persona, pero cuando llega a ser un verdadero discípulo de Cristo, el poder de la gracia divina le transforma y santifica. Contemplando como por un espejo la gloria del Señor, es transformado de gloria en gloria, hasta que llega a asemejarse a Aquel a quien adora…
Dios puede ser honrado por los que profesan creer en él únicamente cuando se asemejan a su imagen y son dirigidos por su Espíritu. Entonces, como testigos del Salvador, pueden dar a conocer lo que ha hecho la gracia divina por ellos.

La verdadera santificación es consecuencia del desarrollo del principio del amor. “Dios es amor; y el que vive en amor, vive en Dios, y Dios en él”. 1 Juan 4:16. La vida de aquel en cuyo corazón habita Cristo revelará una piedad práctica. El carácter será purificado, elevado, ennoblecido y glorificado. Una doctrina pura acompañará a las obras de justicia; y los preceptos celestiales a las costumbres santas (Los hechos de los apóstoles, pp. 446, 447).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
II TRIMESTRE DEL 2023
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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