MARTES 02 DE ENERO
UN CÁNTICO PARA CADA ETAPA
Los salmos de David pasan por toda la gama de la experiencia humana, desde las profundidades del sentimiento de culpabilidad y condenación de sí hasta la fe más sublime y la más exaltada comunión con Dios. La historia de su vida muestra que el pecado no puede traer sino vergüenza y aflicción, pero que el amor de Dios y su misericordia pueden alcanzar hasta las más hondas profundidades, que la fe elevará el alma arrepentida hasta hacerle compartir la adopción de los hijos de Dios. De todas las promesas que contiene su Palabra, es uno de los testimonios más poderosos en favor de la fidelidad, la justicia y la misericordia del pacto de Dios…

Grandes y gloriosas fueron las promesas hechas a David y a su casa. Eran promesas que señalaban hacia el futuro, hacia las edades eternas, y encontraron la plenitud de su cumplimiento en Cristo (Historia de los patriarcas y profetas, p. 818).

Dios nos habla también en su Palabra. En ella tenemos, en líneas más claras, la revelación de su carácter, de su trato con los hombres y de la gran obra de la redención. En ella se nos presenta la historia de los patriarcas, profetas y otros hombres santos de la antigüedad. Ellos estaban sujetos “a las mismas debilidades que nosotros”. Santiago 5:17. Vemos cómo lucharon entre descorazonamientos como los nuestros, cómo cayeron bajo tentaciones como hemos caído nosotros y sin embargo cobraron nuevo valor y vencieron por la gracia de Dios, y recordándolos, nos animamos en nuestra lucha por la justicia. Al leer el relato de los preciosos sucesos que se les permitió experimentar, la luz, el amor y la bendición que les tocó gozar y la obra que hicieron por la gracia a ellos dada, el espíritu que los inspiró enciende en nosotros un fuego de santo celo, un deseo de ser como ellos en carácter y de andar con Dios como ellos (El camino a Cristo, pp. 87, 88).

Los que han tenido comunión con los poetas y sabios de la Biblia, y cuyo corazón ha sido conmovido por los hechos gloriosos de los héroes de la fe, saldrán de los ricos campos del pensamiento mucho más puros de corazón y elevados de mente que si se hubieran ocupado en estudiar a los más célebres autores seculares o en contemplar y glorificar las hazañas de los Faraones y Herodes y Césares del mundo…

¡Qué temas de meditación presentan las Sagradas Escrituras a la mente! ¿Dónde pueden hallarse temas de contemplación más eleva-dos? ¿Dónde hay temas tan intensamente interesantes? ¿En qué sentido son todas las investigaciones de la ciencia humana comparables en sublimidad y misterio con la ciencia de la Biblia? ¿Dónde hay algo que así mueva la fuerza del intelecto a un pensamiento profundo y serio? …

“La explicación de tus Palabras ilumina, da inteligencia a los sencillos”. Salmo 119:130. Los ángeles están junto al que escudriña las Escrituras para impresionar e iluminar la mente. El mandato de Cristo dirigido a los discípulos hace mil ochocientos años: “Escudriñad las Escrituras, porque pensáis que en ellas tenéis la vida eterna. Ellas son las que testifican de mí” (Juan 5:39), tiene para nosotros igual fuerza que entonces (Mensajes para los jóvenes, pp. 180-182).

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NOTAS DE ELENA
MATERIAL COMPLEMENTARIO DE ESCUELA SABÁTICA
I TRIMESTRE DEL 2024
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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