LUNES, 03 DE JULIO
REDENCIÓN COSTOSA; PERDÓN GENEROSO[Muestro Padre celestial… aborrece el pecado, pero ama al pecador, pues se dio en la persona de Cristo para que todos los que quieran puedan ser salvos y gozar de eterna bienaventuranza en el reino de gloria. ¿Qué lenguaje más tierno o más poderoso podría haberse empleado para expresar su amor hacia nosotros? Declara: “¿Se olvidará acaso la mujer de su niño mamante, de modo que no tenga compasión del hijo de sus entrañas? ¡Aun las tales le pueden olvidar; mas no me olvidaré yo de ti!” Isaías 49:15…

Cuando leáis las promesas, recordad que son la expresión de un amor y una piedad inefables. El gran Corazón de amor infinito se siente atraído hacia el pecador por una compasión ilimitada. “En quien tenemos redención por medio de su sangre, la remisión de nuestros pecados”. Efesios 1:7. Sí, creed tan solo que Dios es vuestro ayudador. Él quiere restaurar su imagen moral en el hombre. Acercaos a él expresándole vuestra confesión y arrepentimiento, y él se acercará a vosotros con misericordia y perdón (El camino a Cristo, pp. 54, 55).

Las condiciones para obtener la misericordia son sencillas, justas y razonables. El Señor no requiere que hagamos alguna cosa penosa para que obtengamos el perdón del pecado. No es necesario que hagamos largos y fatigadores peregrinajes o dolorosas penitencias para encomendar nuestras almas al Dios del cielo o para expiar nuestra transgresión; pero el que confiesa su pecado y se aparta de él, hallará misericordia. Esta es una preciosa promesa, dada al hombre caído para animarlo a confiar en el Dios de amor y a buscar la vida eterna en su reino (Testimonios para la iglesia, pp. 597, 598).

Desearía poder presentar este asunto a nuestro pueblo exactamente como lo vi: la admirable Ofrenda hecha en favor del hombre. La justicia exigía los sufrimientos de un hombre. Cristo, igual a Dios, ofreció los sufrimientos de un Dios. Él mismo no necesitaba expiación. Lo hizo por el hombre, todo por el hombre… La intensidad de su agonía fue proporcional a la dignidad y grandeza de su carácter. Nunca veremos ni comprenderemos la profunda angustia de los sufrimientos del inmaculado Cordero de Dios hasta que palpemos cuán hondo es el abismo del cual hemos sido rescatados, qué atroz es el pecado del cual la humanidad es culpable, y por fe nos apoderemos del perdón total y completo.

Aquí es donde miles están fracasando. No creen realmente que Jesús los perdona individualmente. Fallan en tomarle la palabra a Dios. Él nos asegura que es fiel, que ha prometido perdonamos y ser justo con su propia ley. Su misericordia no carece de nada. Si hubiera un eslabón defectuoso en la cadena, entonces estaríamos desesperadamente perdidos en nuestros pecados… No hay ni una falla en ella, ni falta ningún eslabón. ¡Oh, preciosa redención! ¿Por qué no introducimos esta inestimable verdad más completamente en nuestras vidas? Cuán amplia es, que Dios por causa de Cristo nos perdona —a mí, aun a mí— en el momento en que se lo pedimos con fe viva, creyendo que él es totalmente capaz de hacerlo (Alza tus ojos, p. 217).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
III TRIMESTRE DEL 2023
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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