LUNES 04 DE DICIEMBRE
PABLO EN EL AREÓPAGO
Los grandes hombres de Atenas no tardaron en enterarse de la presencia en su ciudad de un maestro singular, que estaba presentando a las gentes doctrinas nuevas y extrañas. Algunos de esos hombres buscaron a Pablo, y entablaron conversación con él. Pronto una multitud de oyentes se reunió en torno de ellos. Algunos estaban listos para ridiculizar al apóstol como a uno muy inferior a ellos tanto social como intelectualmente, y ésos dijeron con mofa: “¿Qué quiere decir este palabrero?” Otros, “porque les predicaba a Jesús y la resurrección,” dijeron: “Parece que es predicador de nuevos dioses.”

Entre aquellos que se encontraron con Pablo en la plaza, había “algunos filósofos de los Epicúreos y de los Estoicos;” pero estos, y todos los demás que trataron con él, vieron pronto que tenía un caudal de conocimiento aun mayor que el de ellos. Sus facultades intelectuales imponían el respeto de los letrados; mientras su fervor, su lógico razonamiento y el poder de su oratoria llamaban la atención de todo su auditorio. Sus oyentes reconocieron el hecho de que no era un novicio, sino un hombre capaz de hacer frente a todas las clases de argumentos convincentes en defensa de la doctrina que enseñaba. Así el apóstol permaneció impávido, haciendo frente a sus opositores en su propio terreno, haciendo frente a la lógica con la lógica, a la filosofía con la filosofía, a la elocuencia con la elocuencia (Los hechos de los apóstoles, p. 191).

Mientras Pablo escudriñaba las Escrituras, descubrió que a través de los siglos, “no… muchos sabios según la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles; antes lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es: para que ninguna carne se jacte en su presencia.” 1 Corintios 1:26-29. Y así, viendo la sabiduría del mundo a la luz de la cruz, Pablo se propuso “no conocer nada, … sino a Jesucristo, y a este crucificado.” 1 Corintios 2:2 (VM).

En el curso de su ministerio ulterior, Pablo nunca perdió de vista la fuente de su sabiduría y fuerza. Oídlo años más tarde declarar todavía: “Para mí el vivir es Cristo.” Filipenses 1:21. Y otra vez: “Y ciertamente, aun reputo todas las cosas pérdida por el eminente conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, … para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y la virtud de su resurrección, y la participación de sus padecimientos.” Filipenses 3:8-10 (Los hechos de los apóstoles, pp. 104, 105).

¿Esperamos morar con Cristo en el mundo eterno? Entonces debemos morar con él aquí para que pueda ayudarnos cada vez que se presenten pruebas y tentaciones y nos prepare para su venida en las nubes del cielo… No podemos mantener a Cristo tan apartado de, nuestra vida como lo hacemos, y sin embargo ser idóneos para su compañerismo en el cielo. Él es el todo en el cielo, y debe ser nuestro todo en la tierra (That I May Know Him, p. 119; parcialmente en A fin de conocerle, p. 120).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
IV TRIMESTRE DEL 2023
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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