DOMINGO, 04 DE JUNIO
PERSEVERANCIA FIRME
No hay más que dos posibilidades, o la lealtad o la deslealtad. A todos, como cristianos, nos hace falta valentía para mantener en alto el estandarte en el que están inscritos los mandamientos de Dios y la fe de Jesús… La línea de separación entre los obedientes y los desobedientes debe ser clara y definida. Debemos estar firmemente decididos a cumplir la voluntad divina en todo momento y lugar…

El cristiano obtiene su poder sirviendo al Señor con fidelidad. Los jóvenes debieran comprender que ser uno con Cristo es el más alto honor que se puede alcanzar. Por su estricta fidelidad deberían luchar para conseguir su independencia moral, que podrá sostenerlos contra cualquier influencia que procure apartarlos de los principios rectos (Mi vida hoy, p. 77).

Si usted ha abandonado su fe con tanta facilidad, esto se debe a que nunca afirmó debidamente las raíces de su fe. Le ha costado demasiado poco. Si su fe no lo sostiene en la prueba y lo conforta en la aflicción, se debe a que esta no se ha fortalecido mediante el esfuerzo ni se ha purificado por el sacrificio. Los que estén dispuestos a sufrir por Cristo experimentarán más gozo en el sacrificio que en el hecho de que Cristo sufrió por ellos, mostrando así que los amó. Quienes ganen el cielo, realizarán los esfuerzos más nobles de que son capaces y trabajarán con toda paciencia para cosechar el fruto del esfuerzo.

Hay una mano que abrirá de par en par las puertas del Paraíso para que entren los que hayan soportado la prueba de la tentación y hayan mantenido una buena conciencia abandonando el mundo, sus honores y su aprobación, por amor a Cristo, confesándolo así delante de los hombres, y esperando pacientemente que él confesara sus nombres delante del Padre y de los santos ángeles (Mensajes selectos, t. 2 pp. 188, 189).

“Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe”. 1 Juan 5:4..
La obra de vencer el mal debe ser hecha por la fe. Los que salgan al campo de batalla encontrarán que deben revestirse de toda la armadura de Dios. El escudo de la fe será su defensa, y los habilitará a ser más que vencedores. Ninguna otra cosa tendrá valor sino la fe en Jehová de los ejércitos, y la obediencia a sus órdenes. Los vastos ejércitos pertrechados con todas las otras cosas no tendrán valor alguno en el último gran conflicto. Sin fe, una hueste angélica no podría ayudar. Solamente la fe viva los hará invencibles, y los habilitará para subsistir en el día malo, manteniéndose firmes, inconmovibles, y conservando firme hasta el fin el comienzo de su confianza (Consejos para los maestros, p. 174).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
II TRIMESTRE DEL 2023
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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