MIÉRCOLES 06 DE MARZO
LA PARÁBOLA DE LA VIÑA DEL SEÑOR
Los judíos habían considerado siempre la vid como la más noble de las plantas, y una figura de todo lo poderoso, excelente y fructífero. Israel había sido representado como una vid que Dios había plantado en la tierra prometida. Los judíos fundaban su esperanza de salvación en el hecho de estar relacionados con Israel. Pero Jesús dice: Yo soy la Vid verdadera. No penséis que por estar relacionados con Israel podéis llegar a participar de la vida de Dios y heredar su promesa. Por mí solamente se recibe la vida espiritual…

En las colinas de Palestina, nuestro Padre celestial había plantado su buena Vid, y él mismo era el que la cultivaba. Muchos eran atraídos por la hermosura de esta Vid, y declaraban su origen celestial. Pero para los dirigentes de Israel parecía como una raíz en tierra seca. Tomaron la planta, la maltrataron y pisotearon bajo sus profanos pies. Querían destruirla para siempre. Pero el celestial Viñador no la perdió nunca de vista. Después que los hombres pensaron que la habían matado, la tomó y la volvió a plantar al otro lado de la muralla. Ya no se vería el tronco. Quedaría oculto de los rudos asaltos de los hombres. Pero los sarmientos de la Vid colgaban por encima de la muralla. Habían de representarla. Por su medio, se podrían unir todavía injertos a la Vid. De ella se ha ido obteniendo fruto. Ha habido una cosecha que los transeúntes han arrancado (El Deseado de todas las gentes, p. 629).

Jesucristo se entregó a sí mismo como sacrificio complete en favor de cada hija o hijo caído de Adán. ¡Oh, cuánta humillación soportó! Como descendió, paso tras paso, cada vez más bajo en la senda de la humillación. Sin embargo, ¡nunca degradó su alma con una mancha sucia de pecado! Todo esto lo sufrió a fin de elevaros, limpiaros, refinaros y ennobleceros, y colocaros como coherederos con él en su trono. ¿Cómo aseguraréis vuestro llamamiento y elección? ¿Cuál es el camino a la salvación? Cristo dice: “Yo soy el camino, y la verdad y la vida”. Por muy pecador, por muy culpable que seáis, sois llamados, sois elegidos. “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros”. Nadie será obligado a venir a Jesucristo contra su voluntad. La Majestad del cielo, el Hijo unigénito del Dios vivo y verdadero, abrió el camino para que vengáis a él, dando su vida como sacrificio en la cruz del Calvario… La sangre de Jesús es un pasaporte infalible, por el que todas vuestras peticiones pueden llegar al trono de Dios (Fundamentals of Christian Education, pp. 251, 252).

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NOTAS DE ELENA
MATERIAL COMPLEMENTARIO DE ESCUELA SABÁTICA
I TRIMESTRE DEL 2024
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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