SÁBADO DE TARDE, 06 DE MAYO
ADOREN AL CREADOR
El deber de adorar a Dios estriba en la circunstancia de que él es el Creador, y que a él es a quien todos los demás seres deben su existencia. Y cada vez que la Biblia presenta el derecho de Jehová a nuestra reverencia y adoración con preferencia a los dioses de los paganos, menciona las pruebas de su poder creador. “Todos los dioses de los pueblos son ídolos; mas Jehová hizo los cielos”. Salmo 96:5. “¿A quién pues me compararéis, para que yo sea como él? dice el Santo. ¡Levantad hacia arriba vuestros ojos, y ved! ¿Quién creó aquellos cuerpos celestes?” “Así dice Jehová, Creador de los cielos (él solo es Dios), el que formó la tierra y la hizo… ¡Yo soy Jehová, y no hay otro Dios!” Isaías 40:25, 26; 45:18 (VM). Dice el salmista: “Reconoced que Jehová él es Dios: él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos”. “¡Venid, postrémonos, y encorvémonos; arrodillémonos ante Jehová nuestro Hacedor!” Salmo 100:3; 95:6 ( V M) (El conflicto de los siglos, p. 432).

“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo”.
El que fue designado en los consejos del cielo vino al mundo como instructor. No era menos que el Creador del mundo, el Hijo del Dios Infinito. La rica benevolencia de Dios lo entregó a nuestro mundo; y para satisfacer las necesidades de la humanidad, tomó sobre sí mismo la naturaleza humana. Para el asombro de las huestes celestiales, caminó sobre esta tierra como el Verbo Eterno. Plenamente preparado, dejó las cortes reales para venir a un mundo dañado y contaminado por el pecado. Misteriosamente se alió con la naturaleza humana. “Aquel Verbo lúe hecho carne, y habitó entre nosotros”. El exceso de la bondad, benevolencia y amor de Dios fue sorprendente para el mundo, de una gracia que podía ser realizada, pero no podía ser contada (Fundamentals of (Christian Education, p. 399).

Todos los seres creados viven por la voluntad y el poder de Dios. Son recipientes de la vida del Hijo de Dios. No importa cuán capaces y talentosos sean, no importa cuán amplias sean sus capacidades, son provistos con la vida que procede de la Fuente de toda vida. Él es el manantial, la fuente de vida. La vida que había depuesto en su humanidad, la tomó de nuevo y la dio a la humanidad. “Yo he venido —dijo él— para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Juan 10:10.

Cristo llegó a ser uno con la humanidad, para que la humanidad pudiera llegar a ser una en espíritu y en vida con él. En virtud de esa unión, en obediencia a la Palabra de Dios, la vida de Cristo llega a ser la vida de la humanidad. Él dice al penitente: “Yo soy la resurrección y la vida”. Juan 11:25 (Sons and Daughters of God, p. 237; parcialmente en A fin de conocerle, p. 73).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
II TRIMESTRE DEL 2023
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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