MARTES, 07 DE MARZO
COMIENZA CON LAS NECESIDADES PERSONALES
La vida es demasiado solemne para que sea absorbida en asuntos temporales o terrenos, en un tráfago de cuidados y ansiedades por las cosas que no son sino un átomo en comparación con las de interés eterno. Sin embargo, Dios nos ha llamado a servirle en los asuntos temporales de la vida. La diligencia en esta obra es una parte de la ver-dadera religión tanto como lo es la devoción. La Biblia no sanciona la ociosidad. Esta es la mayor maldición que aflige a nuestro mundo. Cada hombre y mujer verdaderamente convertido será un obrero diligente…
Es deber de todo cristiano adquirir hábitos de orden, minuciosidad y prontitud. No hay excusa para hacer lenta y chapuceramente el trabajo, cualquiera sea su clase. Cuando uno está siempre en el trabajo, y el trabajo nunca está hecho, es porque no se ponen en él la mente y el corazón. La persona lenta y que trabaja con desventajas, debiera darse cuenta de que ésas son faltas que deben corregirse. Necesita ejercitar su mente haciendo planes referentes a cómo usar el tiempo para alcanzar los mejores resultados. Con tacto y método, algunos realizarán tanto trabajo en cinco horas como otros en diez (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 278, 279).

El amor a Jesús se verá, se sentirá. No se puede ocultar. Ejerce un poder admirable. Hace osado al tímido, diligente al perezoso, sabio al ignorante. Hace elocuente la lengua tartamuda, y despierta a nueva vida y vigor al intelecto dormido. Da esperanza al desalentado, gozo al melancólico. El amor a Cristo inducirá a su poseedor a aceptar responsabilidad a causa de Cristo y a llevarla con la fortaleza de Jesús. El amor a Cristo no desmayará ante las tribulaciones, ni se apartará del deber debido a los reproches…
Dios considera más el amor con que trabajamos, que la cantidad que hacemos. El amor es un atributo celestial. El corazón natural no lo puede originar. Esta planta celestial florece únicamente donde Cristo reina supremo. Donde existe amor, allí hay poder y verdad en la vida. Dios hace el bien y solo el bien. Los que tienen amor llevan fruto de santidad, y finalmente reciben la vida eterna (That I May Know Him, p. 167; parcialmente en A fin de conocerle, p. 168).

La obra pública de David estaba por terminar. Sabía que moriría pronto, y no dejó en desorden sus asuntos, lo que hubiera perturbado el ánimo de su hijo, sino que mientras tuvo suficiente vigor físico y mental arregló los asuntos de su reino, aun los más pequeños, sin olvidarse de advertir a Salomón en cuanto al caso de Simei. Sabía que éste provocaría dificultades en el reino; era un hombre peligroso, de temperamento violento, que sólo se dominaba por el temor. Cada vez que se atrevía, ocasionaba una rebelión, o si le presentaba una oportunidad favorable, no vacilaría en matar a Salomón.
Al arreglar sus asuntos David dio un buen ejemplo a todos los de edad avanzada, para que dispongan de sus asuntos mientras son capaces de hacerlo, de modo que cuando se acerquen a la muerte y disminuyan sus facultades mentales no haya nada material que aparte su mente de Dios (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 2, pp. 1018, 1019).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
I TRIMESTRE DEL 2023
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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