DOMINGO, 09 DE JUNIO
EL CONFLICTO FINAL DEL APOCALIPSIS
En el capítulo 14 del Apocalipsis se exhorta a los hombres a que adoren al Creador, y la profecía expone a la vista una clase de personas que, como resultado del triple mensaje, guardan los mandamientos de Dios. Uno de estos mandamientos señala directamente a Dios como Creador. El cuarto precepto declara: “El séptimo día será Sábado a Jehová tu Dios: …porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay; y en el día séptimo reposó; por tanto Jehová bendijo el día del Sábado, y lo santificó”. Éxodo 20:10-11. “Respecto al sábado, el Señor dice además, que será una señal… para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios”. Ezequiel 20:20…

Mientras el ser él nuestro Creador siga siendo motivo para que le adoremos, el sábado seguirá siendo señal conmemorativa de ello. Si el sábado se hubiese observado universalmente, los pensamientos e inclinaciones de los hombres se habrían dirigido hacia el Creador como objeto de reverencia y adoración, y nunca habría habido un idólatra, un ateo, o un incrédulo. La observancia del sábado es señal de lealtad al verdadero Dios, “que hizo el cielo y la tierra, y el mar y las fuentes de agua”. Resulta pues que el mensaje que manda a los hombres adorar a Dios y guardar sus mandamientos, los ha de invitar especialmente a observar el cuarto mandamiento (Exaltad a Jesús, 6 de febrero, p. 45).

Hay solamente dos bandos en esta tierra los que se agrupan debajo de la bandera ensangrentada de Jesucristo y los que se reúnen alrededor de la negra bandera de la rebelión. En el capítulo 12 del Apocalipsis se presenta el gran conflicto entre los obedientes y los desobedientes [se cita Apocalipsis 12:17).

[Se cita Apocalipsis 12:17] Los instrumentos satánicos han con-vertido a la tierra en un escenario de horrores que ningún lenguaje puede describir. Guerras y derramamientos de sangre son llevados a cabo por naciones que pretenden ser cristianas. El desprecio por la ley de Dios ha traído su inevitable resultado.

El gran conflicto que ahora se está llevando a cabo no es solamente una lucha del hombre contra el hombre. De un lado está el Príncipe de la vida, actuando como sustituto y fiador del hombre; del otro, el príncipe de las tinieblas con los ángeles caídos bajo su mando [se cita Efe. 6:12-13, 10-11] (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 7, pp. 985, 986).

La obra de vencer el mal debe ser hecha por la fe. Los que salgan al campo de batalla encontrarán que deben revestirse de toda la armadura de Dios. El escudo de la fe será su defensa, y los habilitará a ser más que vencedores. Ninguna otra cosa tendrá valor sino la fe en Jehová de los ejércitos, y la obediencia a sus órdenes… Solamente la fe viva los hará invencibles, y los habilitará para subsistir en el día malo, manteniéndose firmes, inconmovibles, y conservando firme hasta el fin el comienzo de su confianza (Consejos para los maestros, p. 174).

===================
NOTAS DE ELENA
MATERIAL COMPLEMENTARIO DE ESCUELA SABÁTICA
II TRIMESTRE DEL 2024
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
===================
|| www.drministries.org ||
===================