LUNES, 10 DE ABRIL
EL EVANGELIO “ETERNO”
“Todo aquel que es de la verdad —declaró Cristo— oye mi voz”. Juan 18:37. Habiendo participado de los consejos de Dios, habiendo morado en las alturas eternas del santuario, tenía en sí y como parte de sí todos los elementos de la verdad. Era una cosa con Dios. Presentar en todo esfuerzo misionero a Cristo y a Cristo crucificado, significa más de lo que pueden comprender las mentes finitas. “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”. Isaías 53:5. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”. 2 Corintios 5:21. Cristo crucificado por nuestros pecados, Cristo resucitado de los muertos, Cristo ascendido al cielo como nuestro intercesor, tal es la ciencia de la salvación que necesitamos aprender y enseñar. Tal ha de ser la preocupación de nuestro trabajo.

Enseñad la cruz de Cristo a todo alumno una y otra vez. ¿Cuántos creen que ella es realmente lo que es? ¿Cuántos la introducen en sus estudios y conocen su verdadero significado? ¿Podría haber en nuestro mundo un cristiano sin la cruz de Cristo? Por lo tanto, ensalcémosla en nuestra escuela como el fundamento de la educación verdadera (Consejos para los maestros, p. 23).

Se ha dispuesto gracia abundante para que el alma creyente pueda ser preservada del pecado, pues todo el cielo, con sus recursos ilimitados, ha sido colocado a nuestra disposición. Hemos de extraer del pozo de la salvación. Cristo es el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree. Somos pecadores por nosotros mismos, pero somos justos en Cristo. Habiéndonos hecho justos por medio de la justicia imputada de Cristo, Dios nos declara justos y nos trata como a tales. Nos contempla como a sus hijos amados. Cristo obra contra el poder del pecado, y donde abundó el pecado, sobreabunda la gracia. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”. Romanos 5:1, 2 (Mensajes selectos, t. 1, pp. 461, 462).

Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos. 2 Timoteo 1:9.

El propósito y el plan de la gracia existieron desde toda la eternidad. De acuerdo con el determinado consejo de Dios, el hombre debía ser creado, dotado con la facultad de cumplir la voluntad divina. Pero el extravío del hombre, con todas sus consecuencias, no estuvo oculto de la vista del Omnipotente, no obstante lo cual tal circunstancia no lo detuvo en la realización de su propósito eterno; porque el Señor quería fundar su trono en justicia. Dios conoce el fin desde el principio… Por lo tanto, la redención no fue una improvisación ulterior… sino un propósito eterno que habría de cumplirse para bendición no solo del átomo que es este mundo, sino en beneficio de todos los mundos que Dios ha creado (La maravillosa gracia de Dios, p. 129).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
II TRIMESTRE DEL 2023
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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