MARTES 13 DE FEBRERO
SEÑOR, SI MIRARAS LOS PECADOS
JAH, si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado. Salmo 130:3, 4

Para aquellos que se han desviado del camino el Señor ofrece palabras de ánimo. Aceptará sus oraciones si se arrepienten y convierten. Por medio del infinito sacrificio de Cristo y por fe en su nombre pueden beneficiarse con el cumplimiento de las promesas de Dios. Los hijos de Adán pueden llegar a ser hijos de Dios.

¡Oh, cuán agradecidos debiéramos estar de que al asumir Cristo la naturaleza humana, los hombres caídos puedan recibir una segunda oportunidad! Cristo los ubica en terreno ventajoso. Al relacionarse con él pueden ser colaboradores de Dios. Por medio de la gracia que cada día les da Cristo, pueden ser elevados y ennoblecidos hasta llegar a ser hijos e hijas de Dios. Tal amor no tiene parangón (Cada día con Dios, p. 253).

Los hombres pueden decir: “Te perdono todos los agravios que me has hecho”, y su perdón no borrará un solo pecado. Pero la voz que resuena desde el Calvario: “Hijo mío, hija mía, tus pecados te son per-donados”, es completamente eficaz. Solamente esa palabra tiene poder y despierta gratitud en el corazón agradecido. Tenemos un Mediador. No hay más que un canal de perdón y ese canal está siempre abierto. Por medio de él un torrente abundante de misericordia divina y perdón se derrama sobre nosotros…

Muchos han expresado su asombro de que Dios exigiera que los judíos mataran tantas víctimas como ofrenda de sacrificio, pero él debía grabar en sus mentes la excelsa y solemne verdad de que sin derrama-miento de sangre no hay remisión de pecados…

Nunca veremos ni comprenderemos la profunda angustia de los sufrimientos del inmaculado Cordero de Dios hasta que palpemos cuán hondo es el abismo del cual hemos sido rescatados, qué atroz es el pecado del cual la humanidad es culpable, y por fe nos apoderemos del perdón total y completo (Alza tus ojos, p. 217).

Si cometéis un error, trocad vuestra derrota en victoria. Si se las aprende bien, las lecciones que Dios envía imparten ayuda oportuna. Pongan su confianza en Dios. Oren mucho y crean. Si confían, esperan, creen y se aferran de la mano del poder infinito, serán más que vencedores.

Los verdaderos obreros andan y trabajan por la fe. A veces se cansan de observar el lento progreso de la obra, cuando la batalla ruge entre las potestades del bien y el mal. Pero si se niegan a aceptar el fracaso o a desalentarse, verán disiparse las nubes y cumplirse la promesa de la liberación. A través de la neblina con que Satanás los ha rodeado, verán resplandecer los brillantes rayos del Sol de justicia…

Aguarden, no con ansiedad inquieta, sino con fe indómita y con-fianza inconmovible (Testimonios para la iglesia, t. 7, pp. 232, 233).

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NOTAS DE ELENA
MATERIAL COMPLEMENTARIO DE ESCUELA SABÁTICA
I TRIMESTRE DEL 2024
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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