MIÉRCOLES, 16 DE AGOSTO
EL ESPÍRITU SANTO EN LA VIDA DEL CREYENTE
El Espíritu Santo fue prometido para estar con los que estaban luchando por la victoria, como demostración de una fortaleza total, capacitando al agente humano con poderes sobrenaturales, e instruyendo al ignorante en los misterios del reino de Dios. Que el Espíritu Santo sea el gran Ayudador, es una maravillosa promesa. ¿De cuánta ayuda habría sido para nosotros que el Hijo unigénito de Dios se hubiera humillado, soportado las tentaciones del engañoso adversario, y combatido contra él durante toda su vida sobre la tierra, y muerto, “el Justo por los injustos”, para que la humanidad no pereciera, si el Espíritu no nos hubiera sido dado como un agente regenerador constante y activo para hacer eficaz en nuestras vidas lo que hizo el Redentor del mundo?

El Espíritu Santo impartido capacitó a los discípulos, a los apóstoles, a permanecer firmes contra toda especie de idolatría y a exaltar al Señor y a él solamente. ¿Quién, sino Cristo Jesús por medio de su Espíritu y su poder divino, guio las plumas de los historiadores sagrados a fin de que se presentara al mundo el precioso registro de los dichos y las obras de Jesucristo? (Mensajes selectos, t. 3, pp. 154, 155).
En la obra que se hizo en el día de Pentecostés, podemos ver lo que se hará mediante el ejercicio de la fe. Los que creían en Cristo fueron sellados por el Espíritu Santo. Cuando los discípulos estaban reunidos, “vino… un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos”. Y Pedro se levantó entre ellos y habló con gran poder. Entre los que le escuchaban había judíos piadosos que eran sinceros en su creencia. Pero el poder que acompañaba las palabras del orador los convenció de que ciertamente Cristo era el Mesías. ¡Qué obra portentosa se realizó! Se convirtieron tres mil en un día…

Por un sermón en el día de Pentecostés se convirtieron más que los que se habían convertido durante todos los años de ministerio de Cristo. De esta prodigiosa manera obrará Dios cuando los hombres se entreguen al dominio del Espíritu (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1055).

El Espíritu Santo prometido, a quien él había de mandar después que ascendiera a su Padre, está constantemente trabajando para atraer la atención al gran sacrificio oficial hecho en la cruz del Calvario, y para desarrollar ante el mundo el amor de Dios hacia el hombre, y para abrir ante el alma culpable las cosas preciosas que hay en las Escrituras, para presentar a las mentes entenebrecidas los rayos brillantes del Sol de Justicia, las verdades que hacen que sus corazones ardan dentro de ellos por haberse despertado el conocimiento de las verdades referentes a la eternidad (Mensajes selectos, t. 3, p. 155).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
III TRIMESTRE DEL 2023
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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