MIÉRCOLES, 16 DE NOVIEMBRE
AL SONIDO DE LA TROMPETA
Cuando Jesús estaba a punto de dejar a sus discípulos, no les dijo que irían pronto a reunírsele. “Voy a prepararos el lugar —les dijo—. Y si yo fuere y os preparare el lugar, vendré otra vez, y os recibiré conmigo». Juan 14:2, 3 (VM). Y San Pablo nos dice además que “el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero: luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”. Y agrega: “Por tanto, consolaos los unos a los otros en estas palabreas. 1 Tesalonicenses 4:16-18… San Pablo recuerda a sus hermanos la futura venida del Señor, cuando las losas de las tumbas serán rotas y “los muertos en Cristo” resucitarán para la vida eterna (El conflicto de los siglos, pp. 535, 536).

Para el creyente, Cristo es la resurrección y la vida. En nuestro Salvador, la vida que se había perdido por el pecado es restaurada; porque él tiene vida en sí mismo para vivificar a quienes él quiera. Está investido con el derecho de dar la inmortalidad. La vida que él depuso en la humanidad, la vuelve a tomar y la da a la humanidad.
Cuando Cristo venga para reunir consigo a los que han sido fieles, resonará la última trompeta y toda la tierra la oirá, desde las cumbres de las más altas montañas hasta las más bajas depresiones de las minas más profundas. Los muertos justos oirán el sonido de la última trompeta, y saldrán de sus tumbas para ser revestidos de inmortalidad y para encontrarse con su Señor (The Faith I Live By, p. 183; parcialmente en La fe por la cual vivo, p. 185, y en Eventos de los últimos días, p. 281).

[Todos los justos muertos] se levantan con la lozanía y el vigor de eterna juventud… La forma mortal y corruptible, desprovista de gracia, manchada en otro tiempo por el pecado, se vuelve perfecta, hermosa e inmortal. Todas las imperfecciones y deformidades quedan en la tumba. Reintegrados en su derecho al árbol de la vida, … los redimidos crecerán hasta la perfecta medida de la raza humana en su gloria primitiva.
Los justos vivos son mudados “en un momento, en un abrir de ojo”. A la voz de Dios fueron glorificados; ahora son hechos inmortales, y juntamente con los santos resucitados son arrebatados para recibir a Cristo, su Señor, en los aires. Santos ángeles llevan niñitos a los brazos de sus madres. Amigos, a quienes la muerte tenía separados desde largo tiempo, se reúnen para no separarse más, y con cantos de alegría suben juntos a la ciudad de Dios. En su segunda venida todos los preciosos muertos, desde el justo Abel hasta el último santo que muera, serán despertados a la vida gloriosa e inmortal (The Faith I Live By, p. 183; parcialmente en La fe por la cual vivo, p. 185).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
IV TRIMESTRE DEL 2022
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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