MIÉRCOLES 17 DE ENERO
SE ACUERDA SIEMPRE DE SU PACTO
La ley de Dios constituye el fundamento de su gobierno, y el servicio de amor el único servicio aceptable para el cielo. Dios ha concedido libertad de acción a todos, ha dotado a los hombres de capacidad para apreciar su carácter, y por lo tanto de habilidad para amarlo y elegir su servicio. Mientras los seres creados adoraron a Dios, estuvieron en armonía en todo el universo. Mientras el amor a Dios reinó supremo, abundó el amor por los demás. Como no había transgresión de la ley, que es un trasunto del carácter de Dios, ninguna nota de discordia perturbaba las armonías celestiales.

Pero todas sus obras son conocidas para Dios, y el pacto de la gracia (favor inmerecido) existía en la mente de Dios desde los siglos eternos. Se lo llama el pacto eterno, porque el plan de salvación no fue concebido después de la caída del hombre, sino que “se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y… se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe”. Romanos 16:25, 26 (A fin de conocerle, p. 368).

Al Señor del cielo se lo representa como levantando al caído. Es el Amigo de todo el que lo ama y honra, y castigará a cuantos se atrevan a apartarlos de los senderos seguros, colocándolos en situaciones angustiosas cuando ellos tratan conscientemente de guardar el camino del Señor y de alcanzar las moradas de los justos. Ni un gorrión cae al suelo sin que lo advierta nuestro Padre celestial. Por lo tanto, los hombres deben ser cuidadosos de no causar tristeza o pena a uno de los pequeños de Dios por medio de sus palabras o acciones. Si el pequeño gorrión… no cae al suelo sin que lo advierta nuestro Padre celestial, seguramente son preciosas las almas de aquellos por quienes Cristo murió. ¿Y no juzgará él a quienes causan dolor o chascos a aquellos por quienes Cristo dio su vida?

¿Quién puede medir o anticipar el don de Dios? Por las edades, el pecado… interrumpió el flujo divino de la benevolencia hacia el hombre, pero la misericordia y el gran amor manifestados a la raza caída no han cesado de acumularse; no han perdido su dirección hacia la tierra… Dios vive y reina, y en Cristo ha derramado sobre el mundo un diluvio sanador. Nuestro Salvador hizo plena provisión para los hombres (Alza tus ojos, p. 362).

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NOTAS DE ELENA
MATERIAL COMPLEMENTARIO DE ESCUELA SABÁTICA
I TRIMESTRE DEL 2024
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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