JUEVES, 18 DE MAYO
EL SÁBADO Y EL DESCANSO ETERNO
Al principio, el Padre y el Hijo habían descansado el sábado después de su obra de creación. Cuando “fueron acabados los cielos y la tierra, y todo su ornamento”, (Génesis 2:1) el Creador y todos los seres celestiales se regocijaron en la contemplación de la gloriosa escena. “Las estrellas todas del alba alababan, y se regocijaban todos los hijos de Dios”. Job 38:7. Ahora Jesús descansaba de la obra de la redención; y aunque había pesar entre aquellos que le amaban en la tierra, había gozo en el cielo. La promesa de lo futuro era gloriosa a los ojos de los seres celestiales. Una creación restaurada, una raza redimida, que por haber vencido el pecado, nunca más podría caer, era lo que Dios y los ángeles veían como resultado de la obra concluida por Cristo. Con esta escena está para siempre vinculado el día en que Cristo descansó. Porque su “obra es perfecta”; y “todo lo que Dios hace, eso será perpetuo”. Deuteronomio 32:4; Eclesiastés 3:14. Cuando se produzca “la restauración de todas las cosas, de la cual habló Dios por boca de sus santos profetas, que ha habido desde la antigüedad”, (Hechos 3:21) el sábado de la creación, el día en que Cristo descansó en la tumba de José, será todavía un día de reposo y regocijo. El cielo y la tierra se unirán en alabanza mientras que “de sábado en sábado”, (Isaías 66:23) las naciones de los salvos adorarán con gozo a Dios y al Cordero (El Deseado de todas las gentes, p. 714).

Durante el curso de toda la semana hemos de tener presente el sábado, porque es el día que hemos de dedicar al servicio a Dios. Es un día en que las manos descansarán de cualquier tarea mundana, y en que las necesidades espirituales deben recibir atención especial.
¡Hagamos del sábado el día más agradable y bendecido de cada semanal… Los padres deberían dedicar atención a sus hijos, leyéndoles las partes más atractivas de la historia bíblica, enseñándoles a reverenciar el día de reposo y a guardarlo según el mandamiento… Pueden conseguir que todos los sábados sean una delicia si siguen las pautas adecuadas (Mi vida hoy, p. 291).

El santo día de reposo de Dios fue hecho para el hombre, y las obras de misericordia están en perfecta armonía con su propósito. Dios no desea que sus criaturas sufran una hora de dolor que pueda ser aliviada en sábado o cualquier otro día.
Lo que se demanda a Dios en sábado es aún más que en los otros días. Sus hijos dejan entonces su ocupación corriente, y dedican su tiempo a la meditación y el culto. Le piden más favores el sábado que los demás días. Requieren su atención especial. Anhelan sus bendiciones más selectas. Dios no espera que haya transcurrido el sábado para otorgar lo que le han pedido. La obra del cielo no cesa nunca, y los hombres no debieran nunca descansar de hacer bien. El sábado no está destinado a ser un período de inactividad inútil. La ley prohíbe el trabajo secular en el día de reposo del Señor; debe cesar el trabajo con el cual nos ganamos la vida; ninguna labor que tenga por fin el placer mundanal o el provecho es lícita en ese día; pero como Dios abandonó su trabajo de creación y descansó el sábado y lo bendijo, el hombre ha de dejar las ocupaciones de su vida diaria, y consagrar esas horas sagradas al descanso sano, al culto y a las obras santas (El Deseado de todas las gentes, p. 177).

VIERNES, 19 DE MAYO: PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
En los lugares celestiales, “Poder santificador”, 18 de mayo, p. 147; A fin de conocerle, “La señal de Dios”, 24 de julio, p. 213.

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
II TRIMESTRE DEL 2023
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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