JUEVES, 20 DE JUNIO
EL FUERTE CLAMOR
Cristo les dice: “¿Por qué estáis aquí todo el día ociosos?” y añade: “Id también vosotros a mi viña”. Mateo 20:6, 7. ¿Por qué muchos más no responden al llamado? ¿Es porque se consideran excusados por el hecho de no predicar desde el púlpito? Ojalá entiendan que hay una gran obra que debe hacerse fuera del púlpito, por miles de consagrados miembros laicos.

Largo tiempo ha esperado Dios que el espíritu de servicio se posesione de la iglesia entera, de suerte que cada miembro trabaje por él según su capacidad. Cuando los miembros de la iglesia de Dios efectúen su labor señalada en los campos menesterosos de su país y del extranjero, en cumplimiento de la comisión evangélica, pronto será amonestado el mundo entero, y el Señor Jesús volverá a la tierra con poder y grande gloria. “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio a todos los gentiles; y entonces vendrá el fin”. Mateo 24:14 (Los hechos de los apóstoles, p. 91).

Como los rayos del sol penetran hasta los más remotos rincones del globo, es el plan de Dios que la luz del evangelio se extienda a toda alma sobre la tierra… En este tiempo en que el enemigo obra como nunca antes para acaparar la mente de hombres y mujeres debiéramos trabajar con incesante actividad. Hemos de proclamar diligente y des¬interesadamente el último mensaje de misericordia en las ciudades, en

los caminos y atajos. Se ha de llegar a todas las clases. Mientras trabajemos nos encontraremos con diferentes nacionalidades. Ninguna ha de quedar sin ser amonestada. El Señor Jesús fue el don de Dios para todo el mundo, no solo para las clases más elevadas, ni para una nacionalidad con exclusión de otras. Su gracia salvadora rodea el mundo. Todo el que quiera puede beber del agua de vida. Un mundo aguarda para oír el mensaje de la verdad presente (En los lugares celestiales, 29 de noviembre, p. 342).

A medida que el mensaje del tercer ángel aumente en magnitud hasta transformarse en el fuerte clamor, gran poder y gloria acompañarán a su proclamación. Los rostros del pueblo de Dios brillarán con la luz del cielo.

El Señor capacitará a hombres y mujeres —sí, y también a niños, como lo hizo con Samuel— para que realicen su obra, haciéndolos mensajeros suyos. Aquel que nunca duerme ni se fatiga vela sobre cada uno de sus obreros, eligiendo su esfera de labor. Todo el cielo observa la lucha que les toca pelear a los siervos de Dios, aunque sea bajo circunstancias aparentemente descorazonadoras. Se realizan nuevas conquistas y se ganan nuevos honores a medida que los siervos de Dios avanzan para pelear la buena batalla de la fe, unidos bajo el estandarte de su Redentor. Todos los ángeles celestiales se hallan al servicio del pueblo de Dios, humilde y creyente; y mientras el ejército de los obreros del Señor eleva aquí abajo sus cánticos de alabanza, el coro celestial se une a ellos en acciones de gracias, rindiendo su alabanza a Dios y a su Hijo (Testimonios para la iglesia, t. 7, pp. 19, 20).

VIERNES, 21 DE JUNIO: PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Hijos e hijas de Dios, 28 de diciembre, “Presentados ante el Padre”, p. 371; Maranata: el Señor viene, 30 de junio, “Muchas voces confusas”, p. 194.

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NOTAS DE ELENA
MATERIAL COMPLEMENTARIO DE ESCUELA SABÁTICA
II TRIMESTRE DEL 2024
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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