DOMINGO, 21 DE MAYO
DOS SISTEMAS OPUESTOS
El Señor está a punto de castigar al mundo por su iniquidad. Está por castigar a las entidades religiosas por su rechazo de la luz y la verdad que les han sido dadas. El gran mensaje que combina los mensajes de los ángeles primero, segundo y tercero, debe ser dado al mundo. Este debiera ser el propósito de nuestra obra. Los que verdaderamente creen en Cristo estarán de acuerdo abiertamente con la ley de Jehová. El sábado es la señal entre Dios y su pueblo, y debemos hacer que sea visible nuestra conformidad con la ley de Dios observando el sábado. Él ha de ser la señal de distinción entre el pueblo elegido de Dios y el mundo (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 7, p. 960).

La mujer Babilonia de Apocalipsis 17 está descrita como “vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro y piedras preciosas y perlas, teniendo en su mano un cáliz de oro, lleno de abominaciones, es decir, las inmundicias de sus fornicaciones; y en su frente tenía un nombre escrito: Misterio: Babilonia la grande, madre de las rameras”. El profeta dice: “Vi a aquella mujer embriagada de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús”. Se declara además que Babilonia “es aquella gran ciudad, la cual tiene el imperio sobre los reyes de la tierra”. Apocalipsis 17:4-6, 18 (VM). La potencia que por tantos siglos dominó con despotismo sobre los monarcas de la cristiandad, es Roma. La púrpura y la escarlata, el oro y las piedras preciosas y las perlas describen como a lo vivo la magnificencia y la pompa más que reales de que hacía gala la arrogante sede romana. Y de ninguna otra potencia se podría decir con más propiedad que estaba “embriagada de la sangre de los santos” que de aquella iglesia que ha perseguido tan cruelmente a los discípulos de Cristo. Se acusa además a Babilonia de haber tenido relaciones ilícitas con “los reyes de la tierra”. Por su alejamiento del Señor y su alianza con los paganos la iglesia judía se transformó en ramera; Roma se corrompió de igual manera al buscar el apoyo de los poderes mundanos, y por consiguiente recibe la misma condenación (El conflicto de los siglos, pp. 379, 380).

Dos grandes poderes antagónicos se revelan en la última gran batalla. En un lado está el Creador del cielo y de la tierra; todos los que están a su lado llevan su sello; son obedientes a sus mandamientos. Al otro lado está el príncipe de las tinieblas con los que han preferido la apostasía y la rebelión.

Este es un tiempo solemne y terrible para la iglesia. Los ángeles 424 ya están ceñidos, esperando el mandato de Dios para derramar sus copas de ira sobre el mundo. Los ángeles destructores están por emprender la obra de la venganza, porque el Espíritu de Dios se está retirando gradualmente del mundo. Satanás también está preparando sus fuerzas del mal, saliendo “a los reyes de la tierra en todo el mundo” para reunirlos bajo su bandera y prepararlos para “la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso”. Satanás hará enormes esfuerzos para obtener el dominio en el último gran conflicto. Se sacarán a la luz principios fundamentales, y habrá que tomar decisiones con respecto a ellos. El escepticismo está prevaleciendo por todas partes. La impiedad abunda. La fe de los miembros de la iglesia será probada en forma individual, como si no hubiera otra persona en el mundo (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 7, pp. 993, 994).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
II TRIMESTRE DEL 2023
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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