LUNES, 22 DE AGOSTO
LA ORACIÓN DERRIBA MUROS
Reinaba el silencio; solo se ora el paso lento y. uniforme de muchos pies y el sonido ocasional de las trompetas, que perturbaba la tranquilidad de la madrugada.

Las murallas macizas de piedra sólida parecían desafiar el asedio de los hombres… Cuando acabó la séptima vuelta, la larga procesión hizo alto. Las trompetas, que por algún tiempo habían callado, prorrumpieron ahora en un ruido atronador que hizo temblar la tierra misma. Las paredes de piedra sólida, con sus torres y almenas macizas, se estremecieron y se levantaron de sus cimientos, y con grande estruendo cayeron desplomadas a tierra en ruinas. Los habitantes de Jericó quedaron paralizados de tenor, y los ejércitos de Israel penetraron en la ciudad y tornaron posesión de ella.

Los israelitas no habían ganado la victoria por sus propias fuerzas; la victoria había sido totalmente del Señor; y como primicias de la tierra, la ciudad, con todo lo que ella contenía, debía dedicarse como sacrificio a Dios. Debía recalcarse en la mente de los israelitas que en la conquista de Canaán ellos no habían de pelear por sí mismos, sino corno simples instrumentos para ejecutar la voluntad de Dios; no habían de procurar riquezas o exaltación personal, sino la gloria de Jehová su Rey (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 523, 524).

“Por fe cayeron los muros de Jericó”. Hebreos 11:30… [El plan] de continuar con esta ceremonia durante tanto tiempo antes de la caída final de las murallas, dio a los israelitas ocasión para desarrollar su fe. Había de hacerles comprender que su fuerza no dependía de la sabiduría del hombre, ni de su poder, sino únicamente del Dios de su salvación. Debían acostumbrarse así a confiar enteramente en su Jefe divino.

Dios hará cosas maravillosas por los que confían en él. El motivo porque los que profesan ser sus hijos no tienen más fuerza consiste en que confían demasiado en su propia sabiduría, y no le dan al Señor ocasión de revelar su poder en favor de ellos. El ayudará a sus hijos creyentes en toda emergencia, si ponen toda su confianza en él y le obedecen fielmente (Historia de los patriarcas y profetas, p. 526).

Con frecuencia Cristo cantaba [el salmo 66] y porciones del 68 y 72. Así enseñaba a otros, en la forma más sencilla y modesta.

¿No sería bueno que cultiváramos la gratitud y ofreciéramos gratos cantos de agradecimiento a Dios? Como cristianos debemos alabar a Dios más de lo que lo hacemos. Deberíamos introducir en nuestra vida más del brillo de su amor. Cuando por fe miramos a Jesús, los semblantes reflejan su gozo y paz. ¡Cuán fervientemente debiéramos procurar relacionarnos con Dios de manera que en el rostro reflejemos la luz del sol de su amor! Cuando nuestra propia alma está vivificada por el Espíritu Santo, ejercemos una influencia elevadora sobre otros que no conocen el gozo de la presencia de Cristo (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 3 p. 1166).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
III TRIMESTRE DEL 2022
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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