LUNES 22 DE ENERO
LA SEGURIDAD DEL CUIDADO DE DIOS
Nunca abandonará Cristo a aquellos por quienes murió. Nosotros podemos dejarle y ser abrumados por la tentación; pero nunca puede Cristo desviarse de un alma por la cual dio su propia vida como rescate. Si nuestra visión espiritual pudiese despertarse, veríamos almas agobiadas por la opresión y cargadas de pesar, como un carro de gavillas, a punto de morir desalentadas. Veríamos ángeles volar prestamente en ayuda de estos seres tentados, para rechazar las huestes del mal que los rodean y colocar sus pies sobre el fundamento seguro…

El que no duerme, el que está obrando de continuo para realizar sus designios, llevará adelante su obra. El estorbará los propósitos de los hombres impíos, confundirá los consejos de aquellos que maquinan el mal contra su pueblo. El que es el Rey, el Señor de los ejércitos, está sentado entre los querubines; y en medio de la lucha y el tumulto de las naciones, sigue guardando a sus hijos. Cuando las fortalezas de los reyes sean derribadas, cuando las saetas de la ira atraviesen los corazones de sus enemigos, su pueblo estará seguro en sus manos (Profetas y reyes, pp. 130, 131).

“Confíen siempre en el Señor, porque él es la Roca eterna”. Isaías 26:4…

¡Qué fuente esta a la cual podemos recurrir en todos los momentos de dificultad! El corazón no puede abrigar desconfianza. Los seres humanos caemos, somos tercos y rebeldes, y nos mostramos desafiantes incluso frente a Dios. El Señor, sin embargo, es benigno y paciente y de tierna compasión. Tiene el cielo y la tierra a su disposición, y “nuestro Padre, sabe lo que ustedes necesitan, aun antes de que se lo pidan” (Mateo 6:8, TLA).

Vemos apenas un corto trecho del camino que se extiende ante nosotros; pero “todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4:13). Él jamás vacila. El impera por encima de la confusión y las perturbaciones de la tierra, y todas las cosas están abiertas a su divina inspección; y desde su eterno solio, majestuoso y sereno, puede ordenar lo que según su providencia considere mejor (Mi vida hoy, p. 14).

La presencia de Dios es una garantía para el cristiano. Esta Roca de fe es la presencia viviente de Dios. El más débil puede depender de ella. Los que se creen más fuertes pueden convertirse en los más débiles a menos que dependan de Cristo como su eficiencia y su dignidad …

La fortaleza de toda alma reside en Dios y no en el hombre. La quietud y la confianza han de ser la fuerza de todos los que dediquen su corazón a Dios. Cristo no manifiesta un interés casual en nosotros; el suyo es más fuerte que el de una madre por su hijo… Nuestro Salvador nos ha comprado por medio de sufrimientos y penas, por insultos, reproches, abuso, burlas, rechazo y muerte. Él te está mirando, tembloroso hijo de Dios. Él te dará seguridad bajo su protección… Nuestra débil naturaleza humana no impedirá nuestro acceso al Padre celestial, porque él [Cristo] murió para interceder por nosotros (Dios nos cuida, p. 17).

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NOTAS DE ELENA
MATERIAL COMPLEMENTARIO DE ESCUELA SABÁTICA
I TRIMESTRE DEL 2024
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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