MIÉRCOLES, 24 DE ABRIL
EL LUCERO DE LA REFORMA
En el siglo XIV surgió en Inglaterra “la estrella matutina de la Reforma”. John Wycliffe fue el heraldo de la Reforma, no solo para Inglaterra, sino para toda la cristiandad…

En ellas [Wycliffe} encontró lo que antes había buscado en vano. Vio allí una revelación del plan de salvación, y a Cristo como el único Abogado del hombre. Descubrió que Roma había abandonado el sendero señalado por la Biblia para seguir las tradiciones humanas. Se entregó a si mismo al servicio de Cristo, y se decidió a proclamar las verdades que había descubierto.

La mayor obra de su vida fue la traducción de las Escrituras al inglés. Esa fue la primera traducción completa de la Biblia a ese idioma que se haya hecho jamás… [L]a gente de Inglaterra recibió la Biblia en su propio idioma. De ese modo la luz de la Palabra de Dios comenzó a proyectar sus brillantes rayos en medio de las tinieblas. Una mano divina estaba preparando el camino para la gran Reforma (La historia de la redención, pp. 353, 354).

El valor del agente humano se estima de acuerdo con la capacidad que tiene el corazón para conocer y comprender a Dios. “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo”. 2 Timoteo 2:1-3. El mayor beneficio posible se obtiene por medio del conocimiento de Dios. “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Juan 17:3.

Este conocimiento es la fuente secreta de la cual fluye todo poder. Es a través del ejercicio de la facultad de la fe que se nos habilita para recibir y practicar la Palabra de Dios (Fundamentals of Christian Education, p. 341).

Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos. Jeremías 15:16…

[S]e abrió ante mí la Palabra de Dios y la vi rodeada de una luz hermosísima y sorprendente. Fueron pasando página tras página, y leí las misericordiosas invitaciones y palabras de súplica a buscar la gloria y la voluntad de Dios, y todas las demás cosas serían añadidas
… Buscad primeramente conocer a Dios antes que nada. Escudriñad las Escrituras. Alimentaos de las palabras de Cristo, que son espíritu y vida, y vuestro conocimiento aumentará y se expandirá. Estudiad vuestra Biblia. No estudiéis la filosofía contenida en muchos libros, sino estudiad la filosofía de la Palabra del Dios viviente. Otras producciones literarias tienen poca importancia cuando se comparan con esta. No pongáis en vuestra mente tantas cosas vulgares que no satisfacen. En la Palabra de Dios se despliega un rico banquete ante vosotros. Es la mesa del Señor, abundantemente provista, donde podéis comer y satisfaceros (A fin de conocerle, 14 de julio, p. 201).

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NOTAS DE ELENA
MATERIAL COMPLEMENTARIO DE ESCUELA SABÁTICA
II TRIMESTRE DEL 2024
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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