DOMINGO, 26 DE MARZO
LA BATALLA EN EL CIELO
Lucifer, como querubín protector, estaba rodeado de gloria. Sin embargo, este ángel a quien Dios había creado dotado de poder, llegó a sentir deseos de ser como Dios. Lucifer ganó la simpatía de algunos de sus compañeros sugiriéndoles pensamientos de crítica hacia el gobierno de Dios. Esa mala semilla fue esparcida de una manera sumamente seductora; y después de que brotó y se arraigó en la mente de muchos, recogió las ideas que él mismo había sembrado primero en la mente de otros, y las presentó ante las cortes más excelsas de ángeles como los pensamientos de otras mentes contra el gobierno de Dios. Así introdujo Lucifer la rebelión en el cielo mediante hábiles métodos diseñados por él mismo (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 4, p. 1165).

Cada hombre está libre para elegir el poder que quiera ver dominar sobre él. Nadie ha caído tan bajo, nadie es tan vil que no pueda hallar liberación en Cristo. El endemoniado, en lugar de oraciones, no podía sino pronunciar las palabras de Satanás; sin embargo, la muda súplica de su corazón fue oída. Ningún clamor de un alma en necesidad, aun-que no llegue a expresarse en palabras, quedará sin ser oído. Los que consienten en hacer pacto con el Dios del cielo, no serán abandonados al poder de Satanás o a las flaquezas de su propia naturaleza. Son invitados por el Salvador: “Echen mano… de mi fortaleza; y hagan paz conmigo. ¡Sí, que hagan paz conmigo!” Isaías 27:5. Los espíritus de las tinieblas contenderán por el alma que una vez estuvo bajo su dominio. Pero los ángeles de Dios lucharán por esa alma con una potencia que prevalecerá. El Señor dice: “¿Será quitada la presa al valiente? o ¿libertarse la cautividad legítima? Así empero dice Jehová: Cierto, la cautividad será quitada al valiente, y la presa del robusto será librada; y tu pleito yo lo pleitearé, y yo salvaré a tus hijos”. Isaías 49:24, 25 (El Deseado de todas las gentes, p. 224).

“El que no es conmigo contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama”. El que está con Cristo y mantiene la unidad de Cristo, lo entroniza en el corazón y obedece sus órdenes, está a salvo de las trampas del maligno. El que se une con Cristo, recogerá para sí mismo las gracias de Cristo, y dará fortaleza, eficiencia y poder al Señor ganando almas para Cristo. Cuando Cristo se posesiona de la ciudadela del alma, 212 el instrumento humano se convierte en uno con él. Cooperando con el Salvador, llega a ser el instrumento mediante el cual obra Dios. Entonces cuando venga Satanás y se esfuerce por tomar posesión del alma, encontrará que Cristo la ha hecho más fuerte que el hombre fuerte armado (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 5, pp. 1067, 1068).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
II TRIMESTRE DEL 2023
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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