SÁBADO DE TARDE, 27 DE JUNIO
EL MINISTERIO DE PABLO EN CORINTO
Aunque Pablo se sentó como diligente alumno a los pies de Gamaliel, también aprendió un oficio. Era un educado fabricante de tiendas. Era costumbre entre los judíos, tanto ricos como pobres, preparar a sus hijos e hijas en un empleo útil, de manera que si sobrevenían circunstancias adversas no necesitaban depender de los demás, sino que disponían de capacidad y preparación a fin de proveer lo necesario para la satisfacción de sus propias necesidades. Debían ser instruidos en algún ramo literario, pero también debían ser preparados para desempeñar un oficio. Se consideraba que esto era parte indispensable de su educación.

El testimonio de Pablo y Aquila nos revela que su ocupación consistía en hacer tiendas. Mientras predicaban el evangelio, Pablo y sus compañeros se dedicaban a su oficio de fabricantes de tiendas, y al hacerlo podían impartir un conocimiento más cabal de Cristo a sus oyentes. Trabajaban a fin de obtener dinero para ganarse la vida…

En Corinto [Pablo] vivió y trabajó con Aquila y Priscila y les dio instrucción más definida acerca de la verdad. El gran apóstol no estaba avergonzado de su trabajo ni le tenía miedo, y no trató el asunto como si de alguna manera rebajara su labor en el ministerio…

La costumbre de sostener a hombres y mujeres que permanecen ociosos mediante donativos o dinero proveniente de la iglesia, promueve hábitos pecaminosos y debiera ser evitada concienzudamente. Todo hombre, mujer y niño deberían ser educados para desempeñar tareas prácticas y útiles. Todos deberían aprender algún oficio. Este podría ser fabricar tiendas o cualquier otro trabajo; pero todos deberían ser educados para usar los miembros de su cuerpo con algún propósito, y Dios está dispuesto a aumentar la adaptabilidad de los que quieran desarrollar hábitos de trabajo.

Si un hombre goza de buena salud física y dispone de bienes, de manera que no necesita emplearse para ganarse la vida, debería trabajar para obtener medios que le permitan promover el progreso de la causa y la obra de Dios. No deben ser “perezosos” sino “fervientes en espíritu, sirviendo al Señor”. Romanos 12:11. Dios bendecirá a todos los que ejerzan influencia en este sentido sobre los demás (Cada día con Dios, 13 de julio, p. 201).

Durante su estada en Corinto tuvo Pablo tiempo para vislumbrar nuevos y más dilatados campos de servicio. Pensaba especialmente en su proyectado viaje a Roma. Una de sus más caras esperanzas y acariciados planes era ver firmemente establecida la fe cristiana en la gran capital del mundo conocido. Ya había una iglesia en Roma y el apóstol deseaba obtener la cooperación de sus miembros para la obra que debía hacerse en Italia y otros países. A fin de preparar el camino para sus labores entre aquellos hermanos, muchos de los cuales le eran todavía desconocidos, les escribió una carta anunciándoles su propósito de visitar a Roma y su esperanza de enarbolar el estandarte de la cruz en España (Los hechos de los apóstoles, p. 299).

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NOTAS DE ELENA
MATERIAL COMPLEMENTARIO DE ESCUELA SABÁTICA
II TRIMESTRE DEL 2026
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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