DOMINGO, 29 DE ENERO
PROBLEMAS CON LA DEUDA
Es correcto que uno desee andar por su propia fuerza y no depender de otros por el pan que come. Es noble y generosa la ambición que dicta el deseo de sostenerse a sí mismo. Son necesarios los hábitos de laboriosidad y frugalidad.
Son muchísimos los que no se han educado de modo que puedan mantener sus gastos dentro de los límites de sus entradas. No aprenden a adaptarse a las circunstancias, y vez tras vez piden dinero prestado y se abruman de deudas, por lo que se desaniman y descorazonan…
Todos deben aprender a llevar cuentas. Algunos descuidan este tra-bajo, como si no fuese esencial; pero esto es erróneo. Todos los gastos deben anotarse con exactitud (El hogar cristiano, p. 339).

Los seguidores de Cristo no deben despreciar la riqueza, sino que deben considerarla como un talento que el Señor les ha confiado. Mediante el uso acertado de sus dones, pueden beneficiarse eternamente, pero debemos recordar que Dios no nos ha dado riqueza para que la empleemos a nuestro capricho, para complacer los impulsos, para prodigarla o retenerla como nos plazca. No debemos usar las riquezas en forma egoísta, dedicándolas simplemente a obtener nuestra felicidad. Esta conducta no sería justa con respecto a Dios ni a nuestros semejantes, y terminaría por producir tan solo confusión y dificultad…
Tanto los pobres como los ricos están decidiendo su destino eterno y probando si son súbditos idóneos para la herencia de los santos en luz. Los que destinan sus riquezas a un uso egoísta en este mundo están revelando atributos de carácter que demuestran lo que harían si tuvieran mayores ventajas, y si poseyeran las riquezas imperecederas del reino de Dios. Los principios egoístas ejercidos en la tierra no son los principios que prevalecerán en el cielo. Todos los hombres están en un plano de igualdad en el Cielo (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 139).

Si tenéis hábitos dispendiosos, eliminadlos inmediatamente de vuestra vida. A menos que lo hagáis entraréis en bancarrota por toda la eternidad. Los hábitos de economía, trabajo y sobriedad constituyen para vuestros hijos una mejor parte que una rica dote.
Somos peregrinos y extranjeros en el mundo. No gastemos nuestros medios gratificando deseos que Dios quiere que reprimamos. Representemos adecuadamente nuestra fe restringiendo nuestras necesidades (Consejos sobre mayordomía cristiana, pp. 41, 42).

Con cuánta frecuencia nos relacionamos con gente que nunca es feliz. No puede disfrutar del gozo y paz que da Jesús. Hay quienes profesan ser cristianos, pero no cumplen con las condiciones necesarias para que se efectúe la promesa de Dios. Jesús ha dicho: “Venid a mí… Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Mateo 11:28-30. La razón por la cual muchos están intranquilos es porque no están aprendiendo en la escuela del Maestro. El sumiso y abnegado hijo de Dios comprende por experiencia propia lo que es tener la paz de Cristo.
Las mejores cosas de la vida, sencillez, honradez, fidelidad, pureza, integridad incontaminada, no se pueden ni comprar ni vender. Se dan gratuitamente para el analfabeto o el culto, para el blanco o el negro, para el pobre y para el rey en su trono (A fin de conocerle, p. 86).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
I TRIMESTRE DEL 2023
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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