Póngales cerrojo a sus labios

Es importante cuidarnos de hablar imprudencias. ” Dios mío, no nos dejes decir ninguna tontería”. Que nuestras palabras siempre sean de Bendición. No de crítica, no de ofensa y menos de juzgar.
“Las malas palabras son como un fuego que destruye nuestra vida”. (Santiago 3:6)