01 DE JUNIO
SALMO 63
«Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas» (SAL. 63:1, RVR1960).

«Un salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá». Este salmo fue escrito probablemente cuando huía de Absalón; ciertamente en el tiempo que lo escribió, era rey (v. 11) y está apurado por los que procuraban matarlo.

La palabra distintiva de este salmo es «madrugada». Cuando la cama es más blanda, nos sentimos tentados a levantarnos tarde, pero cuando no hay comodidad, y la cama es dura, si nos levantamos más temprano para buscar al Señor, tenemos mucho que agradecer a la aspereza o al desierto.

Hay salmos propios para el desierto o la soledad; y tenemos razones para agradecer a Dios que es el desierto de Judá, el lugar en que estamos, no el desierto de pecado.

Agar vio a Dios en el desierto y llamó un pozo según el nombre derivado de la visión Beer-lahai-roi (Gén. 16:13, 14). Moisés vio a Dios en el desierto (Ex. 3:1-4).
Elías vio a Dios en el desierto (1 Rey. 19:4-18). David vio a Dios en el desierto. La Iglesia cristiana verá a Dios en el desierto (Apoc. 12:6-14). Toda alma devota que anhela ver a Dios en su casa tendrá el refrigerio de visiones de Dios en el desierto de la soledad, la aflicción, la enfermedad y la muerte.

De madrugada te buscaré. La posesión engendra deseo. La plena seguridad no es un obstáculo a la diligencia, sino el resorte principal de la misma. ¿Cómo puedo yo buscar el Dios de otro hombre? Pero busco con ardiente deseo a Aquel a quien sé que es mío. Observa el afán implicado en el tiempo mencionado; no va a esperar hasta el mediodía ni el fresco del atardecer, sino que se levanta al cantar el gallo, para reunirse con su Dios.

Mi alma tiene sed de ti. La sed es un anhelo insaciable hacia algo que es uno de los pilares más esenciales de la vida; no hay modo de razonar con ella, ni de olvidarla, ni de despreciarla, ni vencerla con indiferencia estoica. La sed se hace notar; todo el hombre ha de ceder a su poder; del mismo modo ocurre con el deseo di- vino que la gracia de Dios crea en el hombre regenerado.
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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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