03 DE MAYO
SALMO 46
«Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra» (SAL. 46:10).

Este salmo suena como un himno de la Iglesia en tiempos de grandes convulsiones y desolaciones en el mundo. Es por eso que la iglesia se gloría en Dios como su amparo, su fortaleza y su pronto auxilio, aun en tiempos de las mayores tribulaciones y dificultades. «Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza» (vv. 1-3).

La Iglesia se enorgullece en Dios, no solo por ser Él su ayudador, que la defiende cuando el resto del mundo se ve envuelto en desgracias y catástrofes, sino porque, como río refrescante, le da aliento y gozo, aun en medio de la calamidad pública. «Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo. Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana» (vv. 4-5). En los versículos 6 y 8 se declaran los cambios profundos y las calamidades que agitaban al mundo: «Bramaron las naciones, titubearon los reinos; dio él su voz, se derritió la tierra […]. Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra». En el texto que sigue se expresa de manera admirable la manera en que Dios libra a la Iglesia de estas desgracias, especialmente de los desastres de la guerra y la furia de sus enemigos: «Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego». Es decir, Él hace que cesen las guerras cuando son contra Su pueblo; Él quiebra el arco cuando se dobla contra Sus santos.

Siguen entonces estas palabras: «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios». La soberanía de Dios se manifiesta en Sus grandes obras, las cuales aparecen descritas en los versículos anteriores. Esas mismas terribles desolaciones que Él desató en Su designio de librar a Su pueblo utilizando medios terribles muestran también Su grandeza y Su señorío. A través de todo eso demuestra Su poder y soberanía, y así ordena a todos estar quietos, y conocer que Él es Dios. Porque, dice: «Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra».
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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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