04 DE MARZO
SALMO 119:105-117
«Susténtame conforme a tu palabra, y viviré; y no quede yo avergonzado de mi esperanza». (SAL. 119:116).

Llegó el temido huracán a mi isla. El testimonio de los que lo vivieron lo describe como un viento monstruoso e implacable, que arrasaba con todo elemento que encontraba a su paso. Al día siguiente, cuando los residentes de la isla pudieron salir, todos daban fe de la devastación que había causado este fenómeno. Muchos perdieron la esperanza, su camino se tornó oscuro al verse sin albergue, sin comunicación.

Me he detenido a reflexionar y a buscar las palabras adecuadas para cuando pueda comunicarme con mis amados, ya que las preguntas del momento son: ¿Adónde vamos a ir?, ¿Qué vamos a hacer ahora?, ¿A quién voy a llamar?, ¿De quién voy a depender? La respuesta es que en momentos como este, nuestra paz y fortaleza no pueden depender de lo incierto, aunque sea difícil creerlo. La Palabra de Dios llega a nuestra vida confirmando que, aunque perdamos los bienes materiales, nos queda Su mensaje, Él sigue siendo nuestro guía, sin importar las circunstancias en las que nos encontremos.
Los que hemos conocido a Jesús como Salvador tenemos un guía infalible.

Queda de nuestra parte declarar sin lugar a duda, que no hay otro escondedero y que Su Palabra nos da guía y seguridad en todo tiempo. Él es nuestro sistema de navegación por excelencia. Él es nuestra lámpara, nuestra lumbrera (Sal. 119:105).

Señor, gracias por la fortaleza y seguridad que encuentro en ti.

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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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