05 DE ABRIL
SALMO 119:49
«Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me has hecho esperar» (SAL. 119:49, RVR1960).

Dios se acuerda de mí.
¡Qué difícil resulta a veces acordarse de algo! Tendemos a olvidar, sobre todo las cosas que hemos prometido. La palabra «acuérdate» se menciona 16 veces en el Libro de los Salmos. Acuérdate de tus piedades, de tus misericordias, de tu congregación, acuérdate de mí. Pero en esta ocasión el salmista clama diciendo:
«Acuérdate de la palabra dada a tu siervo». Solamente en este capítulo «la Palabra» se repite 24 veces, y se refiere a la Palabra dicha, la voluntad expresa de Dios para el hombre.

Cuando las cosas no marchan bien, tendemos a olvidar aquello que nos daba confianza y nos sostenía. El salmista pide que esas promesas de paz, de compañía, de fortaleza, estén presentes en el recuerdo de su Señor.

¿Y para quién es dada esta Palabra? Para «tu siervo». El siervo espera en la Palabra de su Señor. Esta le da certeza y confianza en cuanto a lo que debe hacer y cómo actuar. El siervo rinde sus capacidades personales delante de Él, reconociendo Su gracia, misericordia y provisión. Quien no se identifica como siervo, no puede esperar algo de parte de Dios, porque realmente no se sujeta a Su Palabra, sino que supone erróneamente que Dios cumplirá sus deseos personales (Sant. 1:7-8).
Enseguida, el salmista agrega una frase más: «En la cual me has hecho esperar».

Así que la palabra recibida de parte de Dios desarrolla la capacidad de esperar.
También denota que ha ocurrido un proceso de enseñanza, una práctica en la espera, algo que debemos tomar en cuenta.

Su significado tiene tres características: ser paciente, tener esperanza y experimentar dolor. ¿Sorprendido? En nuestra mente esperar es una cosa, pero es muy distinto a ser paciente. Esperamos, pero queremos respuestas prontas. Y así no funciona con Dios.
Su Palabra está llena de ejemplos que lo confirman. Su Palabra descubre nuestros sentimientos reales, motivaciones, y también pecados. Allí es donde actúa Su Espíritu revelando nuestras intenciones y enseñándonos en medio del dolor lo que es correcto y lo que estamos haciendo mal. También significa tener esperanza, como el labrador, que siembra la semilla y espera a que brote una planta, lo cual no depende de él, sino solo de tener la esperanza que así sucederá.

Y también incluye el dolor, porque en la espera se sacudirán áreas de nuestra vida que deben cambiar, y esto duele. Así que, esperar, en la Palabra de Dios dada a sus siervos, se convierte en una poderosa experiencia de crecimiento personal.

Así que, en medio de la prueba puedes estar seguro de que lo que Dios ha escrito para tu enseñanza y bienestar no se ha olvidado. En medio de un proceso de enseñanza, esperanza y aun de dolor, llegarán los mejores resultados conforme a la voluntad divina; y con la misma certeza que Su Palabra se cumple, ten la certeza que Dios está cuidando de ti.
===================
SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
===================
|| www.drministries.org ||
===================