11 DE JUNIO
SALMO 89
«Oh Señor, por siempre cantaré la grandeza de tu amor; por todas las generaciones proclamará mi boca tu fidelidad» (SAL. 89:1).

¿Quién como el único y verdadero Dios? Este salmo es una declaración de alabanza al Dios que hizo un pacto eterno con David. Por eso, el salmista exalta la ­misericordia y la fidelidad del Señor (vv. 1-4), Su soberanía sobre la creación (vv. 5-13), Su justicia y el privilegio que es andar en Él (vv. 14-18), y la esperanza que trae las promesas del pacto (vv. 19-37). La dinastía de David nunca acabaría, aunque Israel le fallara una y otra vez. El Dios de misericordia había planeado desde antes de la fundación del mundo que Su Hijo Jesús, el Mesías, sería del linaje de David y así aplastaría la cabeza de la serpiente (Gén. 3:15). Este salmo apunta a esa gloriosa realidad (v. 23).

Sin embargo, el salmista cambia el tono en el resto del salmo, en el que pareciera que Dios ha renunciado a Su pacto (vv. 38-52), y contrasta su crisis presente con su entendimiento de la grandeza y la fidelidad de Dios al pacto con David.

La declaración del salmista sobre el reino de David —que no tendrá fin y que su primogénito sería el más excelso de los reyes de la tierra (vv. 26-27)—, apunta a una realidad futura. Solo el Mesías cumple esta promesa del pacto con David (2 Sam. 7:16). En Colosenses 1:15, se le llama a Jesús «el primogénito de toda creación». Y en Romanos 8:29, por Jesús, «el primogénito entre muchos hermanos», hemos sido llamados a ser hechos conforme a Su imagen.

Todo es por gracia. Hebreos 1:5-6 revela que Jesús es Su primogénito, a quien Dios le da la prominencia y el favor. Él mismo es la garantía de que Su reino es para siempre, pues con Su muerte aplastó a la serpiente y con Su resurrección aseguró la victoria para Su pueblo. Por Jesús podemos andar «a la luz de [Su] rostro» (v. 15b) y gozarnos al decir: bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte» (v. 15a).

Aun cuando vivimos circunstancias difíciles, en las que muchas veces no sabemos por qué el Señor permite sufrimientos en nuestra vida, este pasaje nos recuerda la fidelidad de Dios a Sus promesas. Esto debe llevarnos a adorar y regocijarnos en Él. Ahora vivimos como un pueblo que sabe aclamarlo, por lo que nuestra vida puede ser un cántico de alabanza. Hoy podemos proclamar: ¿quién como tú?
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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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