12 DE FEBRERO
SALMO 128:1-6
«Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos» (SAL. 128:1).

Matthew Henry titula este salmo como «la dicha del que teme a Dios». Dicho en otros términos: los que temen a Dios serán bendecidos. Se cree que este salmo era cantado en las bodas israelitas. Enseña que el gozo y la prosperidad de la familia dependen de la bendición divina.

Temer a Dios es tener cierto «miedo» reverencial, es decir, respeto a un Dios santo y poderoso que puede crear, pero también destruir. En el Antiguo Testamento, temer a Dios era honrarlo, obedecerlo y someterse a Él. En el Nuevo Testamento era respetarlo y reverenciarlo. Todo esto está íntimamente relacionado con la adoración a Dios. Estamos convidados a adorarlo y temerle. Este es el principio de la sabiduría. El que teme a Jehová Dios, es sabio.

Este salmo nos presenta en forma evidente las bendiciones del temor al Señor en el presente y en el futuro. Todos debemos temer al Señor. El temor a Dios trae consigo cuatro ricas y preciosas bendiciones: el temor a Jehová trasciende a nuestra descendencia. A los hijos de tus hijos, dice la Palabra, en bien y en prosperidad.

¿Quién no ha de temer ante el poder, la santidad y la gloria de Dios? Al Señor no solo hay que amarlo, sino también respetarlo por Su grandeza y Su gran poder.

Si realmente tememos a Dios, debemos observar una vida santa y digna del Señor. El Señor ha prometido recompensar a los que le temen.

Las consecuencias del temor a Dios trascienden a toda la familia y a la sociedad.

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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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