13 DE JUNIO
SALMO 68
«Que se levante Dios, que sean dispersados sus enemigos, que huyan de su presencia los que le odian» (SAL. 68:1).

Es un cántico estimulante y enardecedor. Los primeros versículos eran con frecuencia el canto de batalla de los covenanters y los ironsides , o sea, los firmantes del pacto de reforma religiosa de Escocia y los seguidores de Cromwell; y todo el salmo presenta en cuadros aptos el camino del Señor Jesús entre Sus santos y Su ascenso a la gloria. El salmo es a la vez sumamente excelente y difícil de interpretar. Su oscuridad en algunas estrofas es del todo impenetrable. Algún crítico alemán habla de él como de un titán, muy difícil de dominar.

Que se levante Dios. El arca habría sido un pobre líder si el Señor no hubiera estado presente con el símbolo. Antes de movernos, deberíamos, siempre, desear ver al Señor dirigiendo el camino.

Que sean dispersados sus enemigos. Cuando nuestro glorioso Capitán va en vanguardia, esclarece el camino fácilmente, aunque muchos traten de obstruirlo; tan pronto como Él se levanta, estos huyen. Él ha derrotado a Sus enemigos en el pasado, y seguirá haciéndolo en las edades futuras. El pecado, la muerte y el infierno conocen el terror de Su brazo; sus filas son desbaratadas cuando Él se acerca.

Nuestros enemigos son Sus enemigos, y en esto se halla nuestra confianza en la victoria.
Que huyan de su presencia los que le odian. El aborrecer al Dios infinitamente bueno es una infamia, y el peor castigo para ello no es demasiado severo. Él viene, ve, y vence. ¡Qué oración tan apropiada es esta para el comienzo de un avivamiento! Sugiere el modo verdadero de dirigir uno: el Señor dirige el camino, Su pueblo le sigue, los enemigos huyen.
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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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