16 DE JUNIO
SALMO 74:16
«Tuyo es el día, tuya también la noche; tú estableciste la luna y el sol» (SAL. 74:16).

La luz es la vida; el más pequeño insecto no puede vivir sin luz; incluso los ciegos reciben la seguridad de sus operaciones benignas en los miembros no relacionados directamente con la visión. La luz es orden; y su vara de mando se encarga de la separación entre la oscuridad y la claridad, cada uno según su rango.

La luz es hermosura: sea el fulgor de la luna el centelleo de las estrellas, el juego sin igual de colores en la superficie de una burbuja de jabón, juego de niños y herramienta de sabios; el rico juego de colores de la madreperla o las plumas magníficas de los pájaros.

La luz es pureza: las figuras que se hallan fuera de su rayo se vuelven deformes y pasan a ser asiento de horror y oprobio. La luz es crecimiento: donde se halla, sabemos que la naturaleza prosigue su obra para la vida y el vigor de las criaturas; la luz da vitalidad a la savia; la luz elimina obstrucciones del camino de los agentes que estimulan el crecimiento, y, por tanto, su ausencia da lugar a formas enanas, deformes, tullidas.

La vida es salud: cuando se lanzan sus puntos claros y brillantes de acá para allá, traen consigo las bendiciones de la elasticidad y la energía, que dan plenitud del ser: que es la salud perfecta de las formas en crecimiento. Hay perfecta compatibilidad cuando las Escrituras dicen que la luz contiene, como si dijéramos, las semillas de todas las cosas, y cuando se hace que el preludio de toda la creación sean estas palabras: «Dios dijo: “Sea la luz”».
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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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