18 DE MAYO
SALMO 119:125
«Tu siervo soy: dame entendimiento y llegaré a conocer tus estatutos» (SAL. 119:125).

Cuando somos siervos del Señor debemos adorarlo con nuestra vida, muchas veces en silencio y en medio del sufrimiento, sabiendo que los propósitos de Dios se cumplen en nuestras vidas, sin importar si somos honrados o reprochados.

Como misionera, he tenido que pasar junto a mi familia sufrimientos que quizás pienses que no suceden en esta época. Pero hemos tenido que clamar al Señor por sabiduría, y por algo más llamado «discernimiento», para tener amor, perdón, instrucción y, sobre todo, la práctica de la verdad, que es Su Palabra.

Salomón, hijo de David, nos enseña una oración que me ha conmovido, y de la que he aprendido en tiempos de sufrimiento, que no cesan, pero que ha dado paz y consuelo a mi corazón; como lo dice en 1 Reyes 3:9: «Yo te ruego que le des a tu siervo discernimiento para gobernar a tu pueblo y para distinguir entre el bien y el mal…». Y vemos cómo Dios le responde en los versículos 11-12: «… Como has pedido esto, y no larga vida ni riquezas para ti, ni has pedido la muerte de tus enemigos, sino discernimiento para administrar justicia, voy a concederte lo que has pedido…».

Ahora, lo que Dios le contestó a Salomón es sorprendente, Su gracia y misericordia se dejan ver: «… Te daré un corazón sabio y prudente, como nadie antes de ti lo ha tenido ni lo tendrá después» (1 Rey. 3:12).

Y aunque el Señor no me ha llamado a liderar un pueblo, sí me ha llamado a ser esposa, madre, suegra, hija, misionera y sierva en la iglesia local. Por lo tanto, en muchas ocasiones, he clamado al Señor en mis dificultades, sufrimiento, enfermedades y llamado; pues necesitamos discernimiento para comprender la Palabra de Dios, para aplicarla a cada momento de nuestras vidas; pero en los tiempos de
sufrimiento, cuando quizás pensamos que Dios está ausente, podemos comprender que Él no nos abandona y que está cada día moldeando nuestro carácter y pasándonos por fuego para perfeccionar cada área de nuestras vidas para poder reflejar Su imagen.

Cuando caminamos en la meditación de Su Palabra, la oración, el ayuno, y vivimos la vida espiritual a la que Él nos ha llamado, crecemos en entendimiento para discernir las cosas eternas enseñadas en Su Palabra. Crecemos espiritualmente y, por lo tanto, obtenemos una madurez espiritual y, cuando lleguen esos días oscuros donde no encontramos salida, Él nos dará la paz y el conocimiento para enfrentarlos glorificando Su nombre. Te recomiendo meditar y orar la Palabra en Proverbios 2:1-5.
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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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