19 DE MARZO
SALMO 7
«Jehová Dios mío, en ti he confiado; sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame, no sea que desgarren mi alma cual león, y me destrocen sin que haya quien
me libre» (SAL. 7:1-2, RVR1960).

El título es «Shigaion de David». Por lo que podemos deducir de las observaciones de los entendidos y de una comparación de este salmo con el otro único Shigaion de la Palabra de Dios (Habacuc 3), este título parece indicar «Cánticos variables», con los que se asocia la idea de solaz y de placer.

Parece probable que Cus el benjaminita había acusado a David ante Saúl de una conspiración traicionera contra la autoridad real.
Esto puede entenderse como el «Cántico del santo calumniado». Aun esta penosa aflicción es ocasión para un salmo.

Jehová, Dios mío, en ti he confiado. El caso se inicia aquí con una confesión de confianza en Dios. Sea cual sea la premura de nuestra condición, nunca debemos olvidar el retener nuestra confianza en Dios. «Oh Señor. Dios mío» —mío por un pacto especial, sellado por la sangre de Jesús, y ratificado en mi propia alma por un sentimiento de unión a ti— en ti, y en ti solamente, he puesto mi confianza ahora en mi penosa aflicción. Yo tiemblo, pero la roca no se mueve. Nunca está bien desconfiar de Dios, y nunca es en vano el confiar en Él.

No sea que desgarren mi alma cual león. Había un enemigo de David que era más poderoso que los demás. Es de este enemigo que con urgencia busca liberación.

Quizás se trataba de Saúl su enemigo real; pero en nuestro caso hay uno que va dando vueltas alrededor como un león, que intenta devorarnos, con respecto al cual hemos de clamar: «líbranos del maligno».

Y me destrocen sin que haya quien me libre. Este es un retrato conmovedor de un santo entregado a la voluntad de Satanás. Esto hará conmover las entrañas de Jehová. Un padre no puede permanecer en silencio cuando su hijo está en un peligro semejante.

Haremos bien aquí en recordar que esta es una descripción del peligro al cual se ve expuesto el salmista por lenguas calumniadoras. La calumnia deja su baba, por más que pueda desmentirse. Si Dios fue calumniado en el Edén, nosotros no sufriremos menos en esta tierra de pecadores. Si queremos vivir sin ser calumniados, hemos de esperar hasta llegar al cielo.
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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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