19 DE MAYO
SALMO 45
«En mi corazón se agita un bello tema mientras recito mis versos ante el rey; mi lengua es como pluma de hábil escritor. Tú eres el más apuesto de los hombres; tus labios son fuente de elocuencia, ya que Dios te ha bendecido para siempre» (SAL. 45:1-2).

Para un canto tan divino son asignados cantores especiales. El Rey Jesús merece ser alabado por los mejores coristas, no al azar o de modo descuidado, sino con la música más dulce y suave.

Algunos ven aquí a Salomón y la hija de Faraón solamente: son cortos de vista; otros ven a Salomón y a Cristo: ven doble, son bizcos; los ojos espirituales bien enfocados solo ven a Cristo, o si Salomón está presente en algún punto, ha de ser como las sombras borrosas de los que pasan por delante del objetivo de la máquina fotográfica y apenas son visibles en el paisaje fotografiado. «El Rey», Dios, cuyo trono es para siempre, no es mero mortal, y Su dominio perdurable no está limitado por el Líbano ni el río de Egipto. Esto no es un canto epitalámico de unas bodas terrenales, sino el de la esposa celestial y su esposo elegido.

En mi corazón se agita un bello tema. Es triste cuando el corazón está frío ante un buen tema, y peor cuando está ardiente ante un mal tema; pero es incomparable cuando el corazón arde y de él brota un bello canto.

Tú. Como si el Rey mismo hubiera aparecido súbitamente delante de él, el salmista, arrobado de admiración por Su persona, deja su prefacio y se dirige al Señor. Un corazón amante tiene el poder de captar su objeto. Los ojos de un corazón verdadero ven más que los ojos de la cabeza.

Además, Jesús se revela a sí mismo cuando nosotros derramamos nuestro afecto hacia Él. Este suele ser el caso cuando nosotros estamos preparados: que Cristo se nos aparece. Si nuestro corazón es ardiente, es una indicación de que el sol está brillando, y cuando disfrutamos de su calor, pronto contemplaremos su luz.

Eres el más apuesto de los hombres. En persona, pero especialmente en Su mente y carácter, el Rey de los santos es incomparable en hermosura. La palabra hebrea es doble: «hermoso, precioso eres Tú». Jesús es tan hermoso que las palabras han de doblarse, extenderse, sí, agotarse antes de poder describirlo.
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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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