20 DE ENERO
SALMO 63
«Mi alma se aferra a ti; tu mano derecha me sostiene» (SAL. 63:8).

Desesperación. Ansiedad. Crisis. Soledad. Sin duda, todos hemos enfrentado estas experiencias en algún momento. Muchos las estamos enfrentando en este momento. Sin embargo, no somos los únicos. El pueblo de Dios siempre se ha enfrentado a este tipo de situaciones.

El gran rey David pasó por estas experiencias. En el Salmo 63, David siente que está en un desierto. Ahí se encuentra sediento, enfrentando un ambiente inhóspito que no le ofrece el agua y el refugio que necesita. David clama intensamente a Jehová desde su desesperado desierto (v. 1). Aunque no sabemos con exactitud qué sucede en su vida, el versículo 9 sugiere que personas buscan matarlo. En esa situación desearíamos refugio, un lugar seguro, que tenga todo lo que necesitamos. Pero David se encuentra en un ambiente opuesto: el desierto seco y árido.

La gran ansiedad de David le roba el sueño y llena su mente de pensamientos angustiosos. De madrugada David está despierto (v. 1). En el versículo 6, encontramos que toda la noche está acostado en su lecho, pero no está durmiendo en paz ni está viviendo confiado (Sal. 4:8).

Sin embargo, a pesar de esta situación extrema, en pocos versículos el salmista pasa de la sedienta desesperación a la alabanza jubilosa (vv. 3, 5, 11). Pasa de la ardiente sed a quedar satisfecho de un suculento banquete (v. 5). ¿Qué sucede? ¿Cambia su situación? ¿Sale del desierto y llega a su palacio?

No, la situación de David no cambia. Lo que cambia es su enfoque. En vez de enfocarse en sus circunstancias angustiosas, David se enfoca en su Dios. Busca a Dios con anhelo intenso (v. 1). Recuerda el glorioso poder que había contemplado en el pasado (v. 2). Recuerda el amor leal del Dios que había hecho pacto con él (v. 3). El suculento banquete satisface su corazón cuando se acuerda de Dios en su lecho y piensa en Dios toda la noche (v. 6). Sabiendo que aun en el desierto está a la sombra de las alas del Altísimo, puede cantar porque sabe que Dios es su ayuda y sostén (v. 8).

El Salmo 63 nos enseña cómo tratar con nuestra desesperación, angustia y soledad. La clave no es cambiar nuestra situación sino cambiar nuestro enfoque. Cuando el Dios de poder glorioso sea nuestro enfoque, el oasis de Su amor leal nos satisfará.

En las noches, cuando la ansiedad se apodera de nuestros corazones y nos roba el sueño, ¿cómo responderemos? ¿Dejaremos que la desesperación llene nuestras mentes y mine nuestras fuerzas? ¿Recurriremos a Netflix, anestesiando la mente para que ya no tengamos que pensar en nuestra angustiosa situación? No. Estas cosas no satisfarán nuestro corazón. Como el salmista, recordemos al Dios glorioso y poderoso que nuestros ojos han contemplado (v. 2). Recordemos Su amor leal que estableció pacto con nosotros y que nunca nos dejará (v. 3); sabemos esto porque nos dio a Su mismísimo Hijo (Rom. 8:32). Ese amor, que es mejor que la vida, moverá nuestros labios a cantar jubilosas alabanzas aun en medio del desierto.

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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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