23 DE JUNIO
SALMO 142
«A ti, Señor, te pido ayuda; a ti te digo: “Tú eres mi refugio, mi porción en la tierra de los vivientes”» (SAL. 142:5).

En este salmo nos percatamos de la angustia de David cuando enfrentó gran persecución. Sus enemigos venían por él. Aun así, también notamos cómo David, incluso cuando se sentía agobiado y derrotado, se apresuró a expresar sus penas al Señor. Los primeros cuatro versículos nos enseñan que David necesitaba ser rescatado… pero no había ser humano a quien pudiera recurrir. A su derecha, donde normalmente estaría un guardia, no había nadie. David enfrentaba la muerte y estaba completamente solo.

Cualquier persona en esta situación fácilmente podría entrar en pánico y enfocar su atención en sí misma. Al momento de la crisis, esa tiende a ser la reacción inmediata. Este pasaje puede ayudarnos a enfocar la mirada en la dirección correcta. Ahora bien, esto no significa que nos pongamos en los zapatos de David e intentemos colocarnos en una situación similar a la suya, oprimido por sus enemigos. Más bien, es una maravillosa oportunidad para que aprendamos algunas verdades sobre Dios en este momento de la vida de David: Dios era su esperanza,

Dios escuchaba sus lamentos, Dios podía liberarlo y era digno de su alabanza. Así que, aunque la mayoría de nosotros no sea perseguido por enemigos hoy, podemos sin duda enfrentar situaciones que nos hagan sentir agobiados y solos. Y, en lugar de enfocarnos en nosotros mismos, debemos enfocarnos en Dios, así como lo hizo David.

Al igual que muchos salmos, este constituye otro recordatorio. Recordar quién es Dios. Recordar lo que Él ha hecho. Recordar lo que está haciendo. Recordar Su cuidado. Recordar Su poder. Recordar… recordar… recordar. Nos apresuramos a olvidar aquellas cosas que debemos recordar, especialmente durante las épocas difíciles. Aunque el salmo empieza con un tono negativo, concluye con una nota de confianza por aquello que solo Dios puede llevar a cabo.

Aunque en nuestra carne podemos olvidar y afligirnos, al poner nuestras angustias a Sus pies, recordamos que Él es nuestro «refugio, [nuestra] porción en la tierra de los vivientes» (v. 5). Él es todo lo que tenemos. También recordamos Su bondad y lo exaltamos por eso. Durante nuestro tiempo de aflicción necesitamos recordar. Durante las pruebas necesitamos recordar que Él es nuestro refugio y escucha nuestro clamor. Por todo esto, Él es digno de nuestra alabanza.
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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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