23 DE MARZO
SALMO 8:1
«¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos» (SAL. 8:1, RVR1960).

Podemos titular este salmo el salmo del astrónomo.
Incapaz de expresar la gloria de Dios, el salmista profiere una exclamación: «¡Oh Jehová, Señor nuestro!». La estructura sólida del universo se apoya sobre Su brazo eterno. Él está presente universalmente, y por todas partes Su nombre es excelente.

Desciende, si quieres, a las mayores profundidades del océano, donde duerme el agua imperturbable, y la misma arena, inmóvil en quietud perenne, proclama que el Señor está allí, revelando Su excelencia en el palacio silencioso del mar. Pide prestadas las alas de la mañana y recorre los confines más distantes del mar, y Dios está allí. Sube a los más altos cielos, o lánzate al infierno más profundo, y Dios es en uno y otro, cantado en un cántico eterno o justificado en una venganza terrible. Por todas partes y en todo lugar, Dios reside y es manifestado en Su obra.

Apenas podemos hallar palabras más apropiadas que las de Nehemías: «Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran» (Neh. 9:6, RVR1960).

Volviendo al texto, nos lleva a observar que este salmo es dirigido a Dios, porque nadie sino el Señor mismo puede plenamente conocer Su propia gloria.

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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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