23 DE MAYO
SALMO 119:143
«Angustia y aflicción han venido sobre mí, pero Tus mandamientos son mi deleite» (SAL. 119:143, NBLH).

Me encantan los «peros» de la Palabra de Dios. Cada uno de ellos introduce un cambio significativo que revela Su corazón en cuanto a la narrativa que se está desarrollando. Más que objeciones o excusas, los «peros» de Dios introducen una variable importante que debe ser tomada en cuenta.

David expresa una realidad que todos hemos experimentado en algún momento.
Pasó por muchas aflicciones y angustias durante su vida, y en este versículo expresa su sentir en medio de ellas. Sentía que eran un gran peso sobre él; lo arropaban, lo ahogaban. ¿Te has sentido así?

La Palabra de Dios no esconde que vivimos en un mundo caído; más bien, expone esta realidad. Gemimos de angustia esperando la gloria cuando seremos librados del dolor y del sufrimiento (Rom. 8:19-23). Este sufrimiento se manifiesta de diversas formas en nuestras vidas, en menor o mayor grado: muerte de seres queridos, enfermedad, tragedias, accidentes, carencias diversas, y el dolor provocado por las elecciones de nuestro corazón pecaminoso y por el pecado de otros. Y aunque en Su multiforme gracia Dios usa ese sufrimiento para perfeccionarnos (1 Ped. 1:6-7), estas pruebas son dolorosas para nosotros, y el enemigo las usa para hacernos dudar de la bondad de Dios y de Sus promesas. Las aflicciones nos abruman. Nos cargan. Nos desaniman. Pero…

Aunque Jesús prometió tribulación en este mundo, Él no nos dejó solos. Él nos dejó Sus promesas plasmadas en un libro maravilloso. Allí podemos obtener un atisbo de la gloria deparada para nosotros en el cielo. Él nos promete en Su Palabra que lo que ahora sufrimos no es nada comparado a la gloria que nos espera más adelante (Rom. 8:18). Además de alentarnos con esta gracia futura, Su Palabra nos recuerda que Él nos ama y que camina con nosotros.

Lamentablemente, en nuestra incredulidad, en medio de las aflicciones corremos a otras cosas para adormecer el dolor o encontrar deleite: calmantes, vacaciones, cuidado personal, entretenimiento, deportes, dinero, poder, sexo y la lista sigue. O elegimos huir de las situaciones difíciles, en lugar de encomendarnos a Dios en medio de ellas. Pero nada de esto minimiza la carga que sentimos.

Aprendamos de David. David no solo recordaba los preceptos de Dios y los guardaba como tesoros en su corazón, sino que aprendió a deleitarse en ellos. Él meditaba en sus mandamientos, enfocaba su mirada allí y encontraba sustento, consuelo, dirección, esperanza, deleite y paz inigualable en medio de situaciones difíciles.
¿Qué haces cuando las circunstancias difíciles y las presiones de la vida te angustian? ¿Cuál es tu «pero» en medio de la aflicción? ¿A dónde corres? ¿Corres de aquí para allá para intentar resolver tus problemas o calmar la ansiedad?, ¿o corres a la Palabra de Dios para encontrar esperanza y ayuda oportuna?

Permite que Su Palabra sea tu consuelo. Deléitate en Sus promesas. Permite que sean miel a tu paladar, el gozo y la fortaleza de tu alma en medio de toda aflicción.
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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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