24 DE ENERO
SALMO 6
«El Señor ha escuchado mis ruegos; el Señor ha tomado en cuenta mi oración» (SAL. 6:9).

Cuando ponemos nuestros ojos sobre el Salmo 6 nos encontramos las palabras de alguien en una condición de aflicción extrema.
Nos encontramos al salmista expresando la necesidad de la misericordia de Dios sobre su vida, admitiendo que su alma se encuentra muy turbada, y preguntando al Señor: «¿Hasta cuándo?».

Esa expresión nos da a entender que no llevaba tan solo un día afligido y que posiblemente no tenía la seguridad de que fuera a terminar en breve su lucha. Así se encuentran muchos en nuestros días, ante todo lo que enfrentamos, preguntando al Señor: «¿Hasta cuándo?». Observan que los problemas y las dificultades no terminan, que la epidemia no remite, que el dolor y la aflicción siguen un día más y encuentran su alma turbada. Y como veremos ahora no era una tristeza ligera.

«Cansado estoy de sollozar; toda la noche inundo de lágrimas mi cama, ¡mi lecho empapo con mi llanto!» (v. 6).

Esta no era una tristeza ligera, sino un dolor intenso en el corazón. Nada en esta vida nos garantiza que el sufrimiento no vaya a llamar a nuestras puertas. Ni siquiera el Señor, pues el propio Cristo nos prometió que en este mundo tendríamos aflicción.
Enfermedades, la pérdida de un ser querido, momentos duros y llenos de dificultades, entre otras cosas, son consecuencia de un mundo caído, y algo que no solo afecta a los incrédulos, sino que también alcanza muchas veces al pueblo de Dios.

Sin embargo, cuando esas cosas llegan, mientras el incrédulo crece en su rebeldía y furia, o mientras incluso se llena de ira y desespero, la seguridad del creyente es otra totalmente distinta.

«El Señor ha escuchado mis ruegos; el Señor ha tomado en cuenta mi oración» (v. 9).

En medio de todas las cosas que podamos enfrentar, nosotros, el pueblo de Dios, sabemos algo, y es que el Señor escucha nuestro clamor.
Hermano, hermana, no sé cuánto durará, pero sé que el Señor está viendo tu aflicción y escuchando tus oraciones.

No sé cuándo terminará, pero sé que el Señor atiende tu clamor y está cuidando de ti.
Aun en medio de todo debemos tener siempre una garantía y una seguridad, que a pesar del dolor, hay una voz que nos susurra cálidamente al oído: Sigo contigo, te veo y te escucho en medio de todo.

El Señor está con Su pueblo y en eso está nuestra confianza y seguridad. El todopoderoso y soberano Dios está cuidando de nosotros.

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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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