25 DE ENERO
SALMO 4
«En paz me acuesto y me duermo, porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado» (SAL. 4:8).

Recuerdo que cuando era niño mi papá repetía conmigo el último versículo del Salmo 4 después de orar y antes de dormir.

En paz me acuesto y me duermo, porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado (v. 8).

Pero la pregunta es: ¿qué es lo que Dios hace en nuestra vida que nos hace vivir confiados y que nos deja dormir tranquilos cada noche?
Todos hemos experimentado cosas que nos estresan. Cosas en las que estamos pensando todo el día y que luego nos quitan el sueño.
Para David, en este salmo, la preocupación principal era la difamación y hostilidad de sus enemigos (v. 2).

¿Cuál es la solución a las preocupaciones diarias de la vida? Este salmo nos muestra cinco cosas.

Busca al Dios justo

«Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia…» (v. 1a, RVR1960).

David sabe que Dios es la única fuente para obtener justicia en su vida. Finalmente, en Jesús, David recibió la justicia de Dios (Rom. 3:25-26).

Recuerda el pasado

«Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar…» (v. 1b, RVR1960).

David había experimentado ya la gracia de Dios y Su protección. Parte de su paz venía simplemente de recordar la fidelidad de Dios en el pasado. Dios nos invita a recordar Su fidelidad en la historia, especialmente en la encarnación, muerte y resurrección de Su Hijo.

Reconoce tu necesidad

«… apiádate de mí y escucha mi oración» (v. 1c).

David necesitaba misericordia también, tanto como sus enemigos. Él reconocía que él también era pecador.

Ama a tus enemigos

«Si se enojan, no pequen…» (v. 4a).

No sé si David tuvo oportunidad de expresarles personalmente a sus enemigos su deseo para con ellos, pero por lo menos aquí lo expresa. Él quiere que se arrepientan, y que su arrepentimiento los lleve a obras que glorifiquen a Dios. Mediten en sus corazones sobre la santidad de Dios, arrepiéntanse, y vivan para él. No sabemos si ellos se arrepintieron, pero sí sabemos que amar a sus enemigos tuvo un efecto santificador en la vida de David. A veces nuestros problemas con otros no están diseñados por Dios para cambiarlos a ellos, sino a nosotros, Sus hijos.

Encuentra un mayor gozo

«Tú has hecho que mi corazón rebose de alegría…» (v. 7a).

¿Qué importa lo que otros piensen de mí? Lo único que importa realmente es lo que Dios piensa de mí. David sabe que él es el ungido de Dios, y su gozo proviene de la realidad de ser aceptado por Él. Como descendiente de David, Jesús es el verdadero ungido de Dios, y en Él encontramos la confianza absoluta de que «… el Señor me escucha cuando lo llamo» (v. 3b).

Las posesiones y el reconocimiento de este mundo no son nuestra esperanza. Nuestro gozo no depende de lo temporal, sino de lo eterno. Aunque muchos cuestionen la bondad de Dios por las tribulaciones presentes, David sabe que la bendición final de la gloria de Dios es suya (v. 6).

Es por eso que podemos dormir en paz hoy, aun cuando sea nuestra última noche de vida. En Jesús, podemos vivir confiados cada día.

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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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