25 DE MAYO
SALMO 23
«El Señor es mi pastor, nada me falta» (SAL. 23:1).

Solemos creer que somos capaces de cuidarnos a nosotros mismos. Si nosotros no lo hacemos, nadie más lo hará. Creemos que Dios existe, pero vivimos como si todo dependiera de nosotros.

El rey David, quien escribió este salmo, había sido un pastor de ovejas en su juventud. Entendía bien el cuidado y la protección que requerían las ovejas, quienes dependían totalmente del pastor. En este salmo, David reconoció a Dios como su Pastor y se refirió a Él en términos de una relación íntima y personal. Había conocido Su bondad, Su protección y Su fidelidad.

En el Salmo 22 David predijo la vida y la muerte del buen Pastor. Luego, en Juan 10:11, Jesús afirmaría: «Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas». El buen Pastor sacrificó Su vida por nosotros, Sus ovejas. Es algo asombroso y hermoso. El buen Pastor nos amó tanto que dio Su vida para que nuestras almas fueran satisfechas en Él y para que encontráramos vida solo en Él.

El Salmo 23 es un pasaje refrescante que se escribió para aquellos que han puesto su fe en el buen Pastor. Nada nos faltará. No significa que Él nos dé todo lo que queramos, sino que el creyente encuentra todo lo que necesita en Cristo. Hay un contentamiento en saber que Dios camina con nosotros. Aun cuando andemos «en valle de sombra de muerte», Él no nos dejará. Nos guardará, nos cubrirá y nos protegerá.

David no solo se refirió a Dios como su Pastor, sino también como un anfitrión que prepara todo para agradar a Su invitado. Dios suplió cada una de sus necesidades, le trajo paz, y prometió que Su bondad y Su amor siempre lo acompañarían.
Por si eso no fuera poco, gozaría de la presencia del Señor para siempre, tanto en sus días en la tierra como después.

Pensamos que todo depende de nosotros. Pensamos que el temor que nos abruma es más grande que nuestro Salvador, Jesucristo. Pero podemos confiar en que hay reposo en Él. Cristo es nuestra fuerza aun cuando nos sentimos débiles. Él usa esos momentos de incertidumbre y temor para que confiemos en el buen Pastor que dio Su vida por nosotros. En vez de enfocarnos en lo que nos rodea, enfoquémonos en el Cristo que camina con nosotros. Él dio Su vida para que disfrutáramos Su salvación, protección y provisión.

Gocémonos en Su presencia para siempre, tanto en nuestros días aquí en la tierra como después.
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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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