28 DE MAYO
SALMO 61
«Oh Dios, escucha mi clamor y atiende a mi oración» (SAL. 61:1).

Este salmo es una perla. Es corto, pero precioso. A muchos que estaban enlutados les ha proporcionado expresión cuando la mente no podía hallar palabras para hacerlo. Fue compuesto evidentemente después de que David hubo llegado al trono (v. 6). El segundo versículo nos lleva a creer que fue escrito por el salmista durante su exilio forzado del tabernáculo, que era la residencia visible de Dios; si es así, se ha sugerido que el período que corresponde a su creación es el de la rebelión de Absalón, y Delitzsch correctamente lo titula: «Oración y acción de gracias de un rey expulsado, a su regreso al trono».

Oh Dios, escucha mi clamor. Estaba en una necesidad extrema; clamaba; levantaba su voz. Los fariseos pueden reposar en sus oraciones; los verdaderos creyentes están deseosos de obtener una respuesta a las suyas; los ritualistas pueden estar satisfechos cuando han «dicho y cantado» sus letanías y colectas, pero los hijos vivos de Dios nunca van a reposar hasta que sus súplicas hayan entrado en los oídos del Señor Dios de los ejércitos.

Atiende a mi oración. Aquino decía que algunos leen estas palabras así: Intendead cantica mea («atiende a mis cantos»), y así se pueden leer del hebreo ranah, que significa «gritar de gozo», para notar que las oraciones de los santos son como cánticos agradables y deleitosos a los oídos de Dios. No hay cántico ni música que nos agrade tanto a nosotros como son agradables a Dios las oraciones de los santos (Cant. 2:14; Sal. 141:2).
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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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