29 DE MARZO
SALMO 89:42-45
«Has exaltado el poder de sus adversarios y llenado de gozo a sus enemigos. Le has quitado el filo a su espada, y no lo has apoyado en la batalla. Has puesto fin a su esplendor al derribar por tierra su trono. Has acortado los días de su juventud; lo has cubierto con un manto de vergüenza» (SAL. 89:42-45).

La persecución de los cristianos ha estado presente en todas las etapas de la historia de la Iglesia. El mismo Cristo fue perseguido y colgado en una cruz. Los enemigos del pueblo de Dios han buscado siempre cualquier oportunidad para perseguir dramáticamente a la Iglesia. El martirio de los cristianos ha estado presente desde el comienzo, y hoy, más de 2000 años después, la historia no ha cambiado mucho. Miles de cristianos en el mundo son perseguidos y asesinados, iglesias son derrumbadas y quemadas, muchos viven bajo severas limitaciones que hace difícil ejecutar el ministerio del evangelio o simplemente vivir como un cristiano.

Esto es precisamente lo que esta segunda parte de la estrofa del Salmo 89 está narrando. Pero el salmista reconoce, primeramente, que los enemigos que se han levantado contra Su pueblo y prevalecido, lo han hecho debido a que Dios los ha fortalecido (v. 42). No solo esto, sino que Dios ha reducido las fuerzas de Su pueblo para que este no pueda pelear y prevalecer contra sus enemigos (v. 43). La imagen es como si Dios hubiera atado sus manos para que el enemigo venciera. El resultado es que el trono está echado por tierra (v. 44) y Su pueblo está cubierto de ignominia (v. 45). Dios es el que ha hecho todo esto. Hay una historia en la Biblia, la historia de Job, que nos muestra de una forma muy vívida como todo esto funciona. Es Dios el que tiene control sobre nuestros enemigos, ellos no pueden hacer nada sin Su consentimiento y expreso permiso. Pues nosotros somos posesión suya, y Él usa hasta a sus enemigos para cumplir Su propósito en nosotros.

Lo ha hecho a través de la historia, cuando mandó a los asirios a conquistar el reino del norte por su pecado, lo hizo cuando mandó a los babilonios a conquistar el reino de Judá, Nabucodonosor era simplemente un siervo de Dios (Jer. 25:9). Al igual que lo fueron los judíos que colgaron a Cristo en una cruz, y, a través de ese acto, Dios de una vez y para siempre, derrotó a todos Sus enemigos, incluyendo el pecado y la muerte.

Por eso, nosotros los cristianos, siempre debemos ser conscientes de que Dios tiene control absoluto sobre nuestros enemigos. Él los usa, para lograr Sus propósitos en Su pueblo. Cuando nuestros enemigos prevalezcan sobre nosotros, debemos seguir confiando y esperando en Dios, eso es precisamente lo que hace el salmista en la siguiente estrofa, clamar a Dios por salvación, por misericordia, clamar a Dios que es fiel en todo momento, aun cuando nuestros enemigos prevalecen sobre nosotros. Podemos seguir confiando porque sabemos que su victoria es temporal, porque realmente ya todos ellos fueron vencidos por Cristo en la cruz del Calvario (Col. 2:15). Y un día Cristo regresará y consumará completamente el plan de Dios, y nosotros no tendremos que sufrir nunca más la presencia de nuestros enemigos, pues ellos serán expulsados eternamente de la presencia de Dios y de Su pueblo.

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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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