30 DE ABRIL
SALMO 119:92
«Si tu ley no fuera mi regocijo, la aflicción habría acabado conmigo» (SAL. 119:92).

¿H as sufrido aflicciones en tu vida? El rey David también. Aunque en este texto no establece la procedencia, sabemos que David fue afligido por el mal comportamiento de sus hijos, por su propio pecado y por la maldad de las personas que lo rodeaban.

En el versículo que nos ocupa, es probable que David tenga en mente cuando Saúl injustificadamente lo buscaba para matarlo. Para nosotros, hoy en día, es importante comprender que si David, siendo una de las personas más cercanas y bendecidas por Dios, experimentó dolor, tú y yo, tarde o temprano, también enfrentaremos temporadas de tristeza.

La aflicción de David fue tal, que lo hizo entender una verdad que personas de todas las edades, culturas, grados de educación y niveles económicos han aprendido: que las aflicciones tienen poder para destruir cuando no las enfrentamos correctamente. La palabra hebrea traducida como «acabado» tiene las acepciones de desesperación, desfallecimiento, sentirse perdido y fenecer. Así se siente cuando se está afligido.

Hoy en día, millones, o quizá billones de personas experimentan estos mismos sentimientos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó en septiembre de 2019 que una persona se suicida cada 40 segundos, alrededor de 800 000 personas por año. El rey David entendía por lo que atraviesan estos hombres y mujeres. Quizás a eso se refiere cuando habla de la posibilidad de haber perecido de tristeza, pero por el favor de Dios, David pudo superar la crisis.

David explica que la única razón por la cual continúa vivo, fuerte y sin desmayar es porque su deleite es la ley de Dios. Dicha razón parecerá simplista para algunas personas. Otros podrán tildarla de sobre espiritual. No faltarán quienes se burlen.

Pero lo cierto es que David, millones de creyentes en la historia de la humanidad, tú y yo, podemos atestiguar que quienes se deleitan en la ley de Dios pueden superar las aflicciones.

En esta oración, David establece con toda certeza que el placer o deleite de su vida surge de un estilo de vida dedicado a conocer, meditar, estudiar y practicar la ley de Dios. Al decir «tu ley», David está hablando de la Palabra de Dios que él tenía a su disposición. Para nosotros hoy, «tu ley» incluye los 66 libros inspirados de la Biblia.

Pero ¿por qué le producía deleite la ley de Dios a David? Porque provenía del Dios de Israel a quien David conocía personalmente. David había visto a Jehová actuar con justicia, poder, sabiduría, equidad, fidelidad, misericordia y amor en favor de Sus escogidos. David sabía que en la ley de Dios hay dirección, fortaleza, esperanza, consuelo y promesas seguras para vivir en medio de cualquier aflicción.

Tú también puedes encontrar en la Palabra de Dios todo lo necesario para que las aflicciones no te destruyan. Te invito a hacer de las Sagradas Escrituras tu diario deleite.
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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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