30 DE MAYO
SALMO 61:2
«Desde los confines de la tierra te invoco, pues mi corazón desfallece; llévame a una roca donde esté yo a salvo» (SAL. 61:2).

Desde los confines de la tierra te invoco . Ningún punto es demasiado árido, ninguna condición demasiado deplorable; sea el fin del mundo o el fin de la vida, la oración siempre está disponible. El orar en ciertas circunstancias requiere resolución, y el salmista lo expresa aquí: te invoco . Era una resolución sabia, porque si hubiera cesado de orar habría pasado a ser una víctima de la desesperación; el hombre llega a su fin cuando pone fin a sus oraciones.

Pues mi corazón desfallece. Es difícil orar cuando el mismo corazón está ahogándose; pese a todo, el hombre que tiene gracia suplica mejor en estas ocasiones. La tribulación nos acerca a Dios y acerca a Dios hacia nosotros. Los grandes triunfos de la fe son conseguidos en medio de las pruebas más difíciles. Todo se me ha caído encima, la aflicción está sobre mí; me circunda como una nube, me traga como el mar, me encierra en su espesa oscuridad; con todo, Dios está cerca, bastante cerca para oír mi voz, y yo clamaré a Él.

Llévame a una roca donde esté yo a salvo. Hay una mina de significado en esta breve oración. Nuestra experiencia nos lleva a comprender este versículo inmediatamente, porque hubo un tiempo cuando estábamos tan asombrados por causa del pecado en nuestra alma, que, aunque sabíamos que el Señor Jesús era la salvación segura de los pecadores, con todo, no podíamos acudir a Él por causa de nuestras dudas y presentimientos.

La imagen que presenta es la de uno que ha sido sorprendido por la marea, y que se apresura por llegar a un punto más alto, y, no obstante, a cada paso ve que las olas se le están acercando; oye su rugido, y la arena se hunde bajo sus pies, unos minutos más y las olas le habrán alcanzado; la desesperación se apodera de su corazón; cuando en la misma profundidad de su agonía ve una roca por encima de las olas. «¡Oh, si pudiera alcanzar esta roca estaría a salvo!». Y entonces viene el clamor, agonizante, a Aquel que puede salvarlo: Llévame a una roca donde esté yo a salvo. Es el clamor del pecador al Salvador del pecador.
===================
SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
===================
|| www.drministries.org ||
===================