31 DE MAYO
SALMO 41
«Por mi integridad habrás de sostenerme, y en tu presencia me mantendrás para siempre» (SAL. 41:12).

Desde Génesis 3, vivir en este mundo caído ha sido difícil. La tierra fue maldita y, por lo tanto, el diario vivir cuesta mucho esfuerzo. Aunque Dios está en control de todo, debido a la rebelión del hombre, Satanás es quien dirige a aquellos que viven sin Dios, quienes tienen una cosmovisión contraria a Dios y a Sus designios. Jesús mismo dijo a Sus discípulos que tendrían tribulaciones; sin embargo, no nos dejó sin esperanza, porque Él también les dijo: «confiad, yo he vencido al mundo» (Juan 16:33).

El Salmo 41 no solamente expresa lo que sentimos en medio de las tribulaciones, sino que también nos explica lo que el Varón de dolores sentía mientras caminó por esta tierra.

Según Isaías 53:3, Él fue «despreciado y desechado entre los hombres». ¿Cómo es posible que el Dios del universo, el Creador de todo (Juan 1:3), vivió y no fue reconocido, sino que fue rechazado por Sus criaturas? ¡Porque ese era el plan de Dios! En Génesis 3:15 Dios le advierte a la serpiente sobre alguien que vendría y representaría a la raza humana pecadora, y que ese descendiente de la mujer, el Mesías, heriría a la serpiente con un golpe mortal. Cuando el Mesías muere, pareciera que Satanás triunfa. Sin embargo, el sacrificio de Jesús causa la derrota del enemigo y de la muerte. Jesús vivió una vida perfecta llena de amor, pero el pueblo lo rechazó. Aún peor, los líderes, aquellos que representaban a Dios delante del pueblo, lo odiaron y tramaron Su muerte. Sin darse cuenta cumplieron la sentencia contra Satanás. A los líderes políticos no les importó Su muerte, y de Sus amigos íntimos, aquellos que caminaron con Él por tres años, uno lo negó tres veces, otro dudó de Él y el otro lo traicionó (Sal. 41:9).

Dios protegió a Jesús hasta la hora apropiada, y el Padre mismo entregó a Su Hijo para pagar el precio de Sus enemigos. Al morir, Cristo venció y rescató para sí mismo un pueblo. Desde entonces, aquellos rescatados son perseguidos por el mundo. Cristo mismo dijo que, así como el mundo lo odiaba a Él, también nos odiaría (Juan 15:19). El evangelio es el anuncio de que ya Cristo venció la guerra espiritual, pero esta no terminará hasta cuando Satanás sea arrojado al lago de fuego (Apoc. 20:10). Mientras tanto, como en cualquier guerra, hay batallas y sufrimientos (Col. 1:24). Sin embargo, el éxito está garantizado. ¡No desmayes! Dios tiene reservado un galardón para quienes se mantienen fieles en medio de la tribulación.
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SALMOS
DEVOCION MATUTINA VESPERTINA
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
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